Missing Mile

This is the end of highway to hell


[Hanaritz] Dramas y echarte de menos
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: Dramas y echarte de menos.
Autora: Kaderin
Pairing: Hanaritz (Han Wang x Aritz Castro)
Fandom: Team Vuela
Rating: TP    
Genre: Pairing chicoxchico. Fluff.
Resumen: Si se echan de menos, se draman. Pero como no hay etiquetas que valgan, no va a admitirse.
Disclaimer: Se pertenecen el uno al otro, pero los tomo prestados un ratito.
NdA: Para mi Julita <3. No es lo mejor que me ha salido y está hecho deprisa y corriendo… Pero necesita un poco de amorcio ahora mismo y yo que deje de dramar un poquito.



El que no quería un móvil ni regaladoCollapse )

[Baemin] Dudas y Certezas
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: Dudas y Certezas
Autora: Kaderin
Pairing: Baemin (Yu Barom [Rome] x Kim Taemin [Siwoo])
Group: C-Clown
Rating: NR-13 (aunque lo leerá quien le salga del culo. Tampoco hay nada del otro barrio)
Genre: Leve BL. Lo que vendría a ser un calentón, vaya.
Resumen: P.O.V de Taemin respecto a los sucesos del long!shot anterior.
Disclaimer: ¿Nos saltamos los pasos de que se pertenecen el uno al otro? Eso nos lo dejan claro cada vez que se provocan el uno al otro.
NdA: Drabble escrito a petición de mi amiga kabi_bea, quien, cual Barom normal y corriente, quería saber qué pasaba por la cabeza a Taemin cuando Rome le pidió que se fuera con él a Australia.



[El corazón tiene razones que la razón no entiende.]El corazón de Taemin late, acelerado. Una oleada de excitación insoportable le recorre por dentro y se le contrae el estómago por la anticipación.
Nota que la camiseta se le pega en la espalda y se siente húmedo por todas partes. Las palmas mojadas de sus manos siguen pegadas al pecho de Barom, ahora ya sin fuerzas, pero éste tampoco hace amago de movimiento alguno.

Con las manos fuertemente apretadas en sus caderas, le observa desde su posición, prácticamente reclinado en la cama, los hombros malamente apoyados contra la pared, observándole, calentándole con la mirada.
Se lame los labios resecos y se da cuenta de que los ojos oscuros siguen el movimiento de la lengua. Tiene la sensación de tener tiza en la boca de repente. Exhala con lentitud, casi sin ruido.

-Barom…- es casi un susurro, interrumpido rápidamente por el otro.
-Hay un lugar que quiero enseñarte… De mi tierra. Un lugar que quiero que veas.

Su cerebro arranca de nuevo casi a trompicones mientras compone una sonrisa nerviosa. No estaba pensando en la invitación para acompañarlo de viaje.

-No sé si…- se remueve, incómodo, provocando que Barom tire de él hacia abajo para mantenerlo quieto.
-Siempre has querido venir a Australia, ¿verdad?
-Claro, pero…
-Yo puedo enseñártela.

Las contestaciones de Barom son rápidas y directas al grano en un intento de sonar convincentes, pero la voz ronca y los ligeros jadeos entrecortados que intenta disimular cada vez que Taemin se remueve sobre él distraen al chico, cada vez más en una nube.

-Yo no sé si…
-Tae…

De golpe, Barom se incorpora, arrastrando a Taemin en el proceso, deslizando las manos por su trasero en un intento de no dejarlo caer por el sobresalto. Los torsos se chocan, las narices casi se rozan y Taemin se aferra a sus hombros para no caer hacia atrás, sus pupilas se dilatan por el asombro y el cabello se le pega a la humedad de la nuca. Traga con crudeza y una película de sudor se le forma en la base de la garganta. Observa el brillo húmedo en los labios entreabiertos de Barom, la gota deslizándose por la barbilla, la expectación en los ojos que lo miran fijamente.
Involuntariamente, sus dedos empiezan a trazar círculos en la piel desnuda de los hombros del líder, incapaz de concentrarse.

-Ven.- con ese simple susurro, los alientos se mezclan, el aire caliente lo satura y la ya escasa capacidad de raciocinio que le quedaba a Taemin se le escapa por la ventana... O se le escaparía, si tuvieran una en esa habitación.
-Yo…… s...

El golpe seco repentino en la puerta los separa de un bote.
Taemin se empuja a sí mismo fuera de los brazos de Barom, quien se gira y lo suelta súbitamente sobre el colchón, rebotando dos veces antes de mirarse, nerviosos y asustados, el corazón martilleándoles en el pecho.

-Hyung? ¿Has llamado a Taemin-hyung? ¿Ha vuelto ya?

Taemin respira hondo antes de contestar, las ideas más claras por momentos, esperando que la voz no le tiemble lo suficiente para preocupar a Jaejoon.

-¡¡S-sí!! –Carraspea- Hace un rato que estoy aquí, Maru, pero me voy a ir a dormir… B-Rome-ah estaba dormido cuando he llegado…
-¡Ah! –el movimiento en la manilla de la puerta los hace saltar. Taemin de la cama, Barom para sentarse, el apagado ordenador rápidamente colocado sobre la entrepierna. El maknae asoma la morena cabeza.- ¿Estaba dormido? ¿Lo he despertado?
-No.- la voz de Barom suena más ronca que de costumbre.- En absoluto… Me he despertado cuando Tae… Siwoo ha llegado, y he aprovechado para terminar de revisar el correo.
-Ah… -Maru los mira a ambos con fijeza, pero si nota algo raro, no dice nada.- Bueno, entonces me voy a dormir. Sólo esperaba a que hyung llegara.
Siwoo fuerza una sonrisa y estira los brazos. –Que descanses, Jaejoon-ah.

Maru sonríe, radiante, y se despide con la cabeza. Taemin cierra la puerta y apoya las dos palmas y la frente contra la fría superficie unos segundos antes de girarse, usándola como soporte. Inspira con fuerza y busca los ojos de Barom.

-El fin de semana que viene iré a Gwangju a ver a mi familia. Hace semanas que no veo a mi hermana y la echo de menos. No estoy siendo un buen hermano… y lo sería peor si me fuera contigo.

Lo dice con voz calmada pero un nudo en el estómago. Barom respira y asiente, los ojos caídos, sin mirarle.

-Me hubiera gustado…
-¡¡Quiero ir!! –los pies desnudos de Taemin aparecen al instante en el ángulo de sus ojos y el chico cae en cuclillas frente a él, las manos en sus rodillas.- Quiero ir… pero no puedo. No puedo. Ahora mismo…

Los ojos se vuelven a encontrar, pero ésta vez no hay nada raro en el ambiente. Tan sólo un cierto entendimiento por parte de ambos.

-Vendrás en otra ocasión.
Taemin asiente.- E iré a recogerte al aeropuerto a la vuelta.
Barom respira de nuevo y asiente otra vez. Taemin sonríe, una mezcla de extraña entre determinación y timidez. Cuando Barom vuelva, tienen mucho de qué hablar… aunque todavía ninguno tenga claro de qué se trata.

[Baemin] Mine
Baemin
fanfic_diaries
Título: Mine
Autora: Kaderin
Pairing: Yu Barom x Kim Taemin [Baemin] Rome/Siwoo
Band: C-Clown
RT: NR-15
Genre: Celos. Humor. Fluffy. Un poquito hot.
Type: One Shot
Resumen: Taemin se va “de fiesta” con su mejor amigo una tarde y Barom nota su ausencia durante la noche más de la cuenta. Déjalo sólo un par de horas, que rumie todos los sentimientos encontrados que la falta del pelirrojo y la aparición de ciertos ramalazos posesivos desconocidos hasta la fecha hacen en él, a ver a qué conclusión llega…
Disclaimer: Pertenecer, técnicamente pertenecen a sus madres… Pero habida cuenta de cómo se miran el uno al otro, y que creo que Barom piensa mucho en Tae dentro de la ducha con una soda, no sé yo, no sé…



***

[No hay mayor ciego que el que no quiere ver.]Si alguien le hubiera preguntado antes de ese momento, Barom habría contestado que él ya había experimentado los celos anteriormente. Incluso más de un tipo: celos de su padre por acaparar a su madre, de su madre por conseguir que su padre –quien siempre lo apoyaba- se pusiera de su parte, de Choco por conseguir más atención que él, de los demás por conseguir más atención de Choco, de los amigos por poder quedarse hasta más tarde, por poder ir a algún sitio prohibido –temporal o permanentemente- para él, por hacer cosas sin él, echarse novias antes, salir con la chica ansiada… De otros chicos, incluso algunos de papel, por conseguir miradas de sus novias o de las chicas que le gustaran, hacia otros chicos por mirar a sus novias más de la cuenta… Celos. Estaba versado en el tema, sinceramente.

Sin embargo, darse cuenta de que había un tipo de  celos que jamás hubiera pensado que llegaría a experimentar, supuso un shock para él.
Que, ¿qué tipo de celos son esos? Celos de un chico……… por otro. De esos celos verdes y mordientes de los que sólo hablan las películas románticas, que te comen y te provocan un nudo en el estómago mientras hierven lentamente por dentro, amargándote incluso los momentos felices. Esos que hacen que no seas capaz de poner siquiera buena cara aunque quieras. Celos que gritan “mío” dentro de tu cabeza y emiten una vibración en tu garganta, obligándote a apretar puños y mandíbula para evitar que un “no lo toques” irracional e inoportuno se te escape. Esos con los cuales, si te permites el lujo de dejarlos salir un poquito, te hacen sentir un Tarzán pero para cualquiera que te mire desde fuera le parezcas un gorila golpeándose el pecho.

Y, para su inmensa sorpresa, así era exactamente como se sentía en ese momento. Sobre todo porque, justo un rato antes, ni siquiera los había reconocido.

***

Desde su debut, las cosas han sido tan alocadas, tanto movimiento, tantas cosas al mismo tiempo, que casi agradece la monotonía adquirida con sus compañeros cuando están en casa.
Jaejoon tirado en el sofá fingiendo que estudia, Taemin leyendo algo o distrayéndose de algún modo a su lado, Minwoo cuan largo es sobre el suelo, frente a la televisión, generalmente con algún episodio de alguna serie de dibujos o un ordenador cerca, leyendo los mensajes que las fans le dedican. Kangjun y Hyunil en la habitación, uno en la cama, dormitando, el otro frente al teclado, concentrado en alguna partitura o más frecuentemente enfrascados en algún tipo de conversación…
Y es llegar y saludar a T.K, probablemente con alguna broma cansada, recibir el correspondiente gruñido por parte de Maru al revolverle el pelo, la sonrisa de Siwoo, distraída y alegre, informándole de que le ha guardado los restos de alguna cena precalentada en su estante del frigorífico y los rápidos saludos y preguntas de rigor por parte de Jun y Ray antes de volver a enfrascarse el uno en el otro cuando asoma la cabeza en la habitación. Sonreír, contestar, ir quitándose ropa por el camino, dar media vuelta, recalentar la comida, volver a molestar a Maru, un nuevo vistazo a la tele o la pantalla del ordenador, otra broma con T.K y otro vistazo de reojo a cierta cabeza pelirroja que ésta vez ni se levanta antes de poner rumbo a su habitación para echar un ojo en su propio portátil a sus mensajes diarios.

Y esa, es su rutina habitual, la misma que agradece porque -¡¡eh!!- le ayuda a mantener la cabeza en su sitio…

Así que ver cómo sus pequeñas manías quedan desestabilizadas por culpa de cierto idiota rubio que, desde que lo conoció, no ha sido otra cosa que un grano en el culo, pues lo pone de mal humor…

Llega como siempre, el último y cansado, esperando, quizás, un rapapolvo de cierto amito de su casa por llegar más tarde que de costumbre…
Se sorprende cuando no llega, pero -¡bah!- Tampoco es razón de alarma. Normalmente, siempre vive ensimismado.

Sonríe y agita la cabeza con suavidad, divertido ante esa nota mental suya.

-¡Ya estoy en casa…!

Deja las llaves, cuelga la chaqueta, tira las zapatillas a un rincón, demasiado cansado para colocarlas bien cuando caen una sobre la otra y sonríe más ampliamente cuando el “¿qué hay de nuevo, viejo?” de T.K llega hasta sus oídos; televisión ésta vez.
Mira la pantalla, mete el pie bajo el estómago de su larguirucho compañero, quien se revuelve un poco para apartarlo, levanta los ojos hasta el lapicero-balancín entre los dedos de Maru

-¿Llevas mucho estudiando?

aunque es una pregunta retórica y los dos lo saben, así que el chiquillo se limita a sonreírle con un puchero torcido y quitarle la mano de la cabeza… Y entonces es cuando se permite dejar que la mirada se le desplace hacia el otro extremo del corto sofá. Algo que, de haberse permitido el lujo de hacer antes –cosa que, no sabe por qué, aunque tampoco es que le dé muchas vueltas, suele querer hacer siempre pero nunca se deja. Las cosas en un orden.- habría advertido nada más entrar.

-¿Y Minnie?

Por alguna razón, se siente alarmado. Pero no quiere sonar como se siente, así que se da media vuelta en dirección al frigorífico, fingiendo un tono normal, casi aburrido.

-Hoy no ha venido después de la práctica.- Maru responde con prontitud, pero no tan rápido como a Barom le habría gustado.- Creo que ha quedado con Yuseong.

Un rápido flashback de cierta cabeza rubia de bote, sonrisa retorcida y nariz superlativa que por alguna razón las chicas parecen considerar atractiva y hasta su –demasiado_pronto_para_analizar_ese_pensamiento- Taemin parece considerar “muy guapo… para ser un chico” pasa frente a sus ojos y la puerta del microondas emite un pequeño chirrido al cerrarse –dichosa puerta- con menos cuidado que de costumbre.

Barom inspira con fuerza, dejando que las aletas de su nariz se inflen más de la cuenta. Cuando el tic de la mandíbula resulta casi doloroso es cuando decide que su comportamiento es ridículo y agradece que ninguno de los dos presentes se haya percatado del mismo. Suelta el aire despacio, controlando la respiración, relajando suavemente los músculos tensos de manos, hombros y cuello.

-Ah, así que se ha ido a tomar algo, ¿eh? Ok… Espero que no llegue muy tarde.

El microondas pita, saca el plato y ni se molesta en coger unos palillos, cuadra los hombros, se calza una sonrisa, da media vuelta y cruza la sala en dirección a su habitación.

-Jun y Ray andaban intentando remodelar una letra tuya para adaptarla a un estilo más baladero, me parece… - cuando TK le habla, Barom sólo asiente, amplía la sonrisa y levanta su plato.
-Tengo hambre y estoy cansado… Creo que primero voy a cenar algo y ver si descanso un poco. Si eso, ya los ayudaré luego… O mañana.

Ni siquiera se da cuenta de cómo sus acciones y palabras rompen también la rutina de los dos chicos, que levantan las cabezas, le miran con sobresalto y se miran entre sí con un ligero encogimiento de hombros.

-¿Ha dicho que iba a cenar?
-Sí, ¿por qué?
-Porque no lleva palillos o cuchara…

***
Dos horas después, tras intranquilas ojeadas al reloj del ordenador cada veinte  minutos y ninguna atención al contenido, Barom se levanta de la litera y flexiona la espalda.
Está cansado, pero no tiene sueño, tiene hambre, pero la comida permanece fría y olvidada en el bol. Está molesto, y lo más curioso es que no tiene ninguna razón. La sensación de alarma persiste, pero no sabe a qué se debe. La cabeza le da mil vueltas a nada en concreto y se siente aletargado y confuso, como si todos los sonidos le llegaran desde el interior de una burbuja… O más bien, como si él estuviera dentro de esa burbuja.

Se frota la cara y sale del cuarto hacia la sala silenciosa. Si el reloj da la hora correcta, TK y Maru han debido irse a dormir un rato atrás, aunque seguro que si mira hacia el oscuro pasillo todavía titilará una luz tenue por debajo de la puerta de los chicos.
No se molesta en comprobarlo como no se molesta en encender una luz en la estancia.

Abre la puerta del frigorífico y casi está a punto de meter la cabeza en el fresco interior, sin mirar siquiera qué le apetece… o si le apetece algo, cuando el click de la puerta de la entrada llama su atención.
Cierra con cuidado, procurando no meter ruido, y se desliza entre las sombras, apoyándose, brazos y piernas cruzados, contra la esquina de la pared, forzando a sus ojos a adaptarse -sin demasiado éxito- más rápidamente al menor movimiento en la oscuridad.

-Asustas ahí plantado.- La voz de Tae resuena por el pasillo con suavidad. Barom respinga.
-¿Me has visto?
-¿Una sombra deslizándose por la pared?- ahora suena más cerca y casi divertida, pero el australiano sigue sin ser capaz de percibirlo con claridad.
El soplido frío y silencioso junto a su oreja lo sobresalta e inclina la cabeza, las manos tras ella alcanzando… el aire. La risa de Taemin le hace cosquillas en la nuca, pero cuando se gira, tampoco está ahí.
-¡Coño, joder, estate quieto! ¿Cómo carajo ves en la oscuridad?
La mano de Tae se posa en su hombro y se desliza un poco hacia el pecho cuando él se mueve en dirección al contacto.
-No está tan oscuro…

El pelirrojo le gira la barbilla en dirección al ventanal de la terraza, donde una pálida luna asoma, iluminando tenuemente la sala. Los ojos de Barom se adaptan ahora con mayor rapidez y alcanza a ver la sombra de su amigo deslizarse en dirección a la habitación. Le sigue.

-¿Has vuelto a quedarte sin cenar?
-¿Eh?- Barom parpadea, ensimismado, hasta ser consciente de algo más que la figura del chico vestido de negro, un pantalón ajustado a los muslos poco propio de él, y uno de esos jerséis tan suyos, tan largo que podría parecer un vestido, tan ancho que cabrían dos como él, con las mangas cubriéndole las manos y dos hebillas metálicas cerrando los laterales del cuello, asentadas sobre las clavículas. Para cuando sus ojos llegan al rostro curioso que lo mira bajo el flequillo desordenado, la sonrisa de Taemin ha desaparecido, reemplazada por una mirada preocupada.
-¿Estás bien? Pareces ido…
Barom carraspea y se mueve por la habitación, incómodo por sus repentinos nervios sin motivo.
-Sí, sí… Es que estaba medio dormido. Me he despertado justo antes de que llegaras.

Debe sonar convincente, porque Tae sólo parpadea, frunce los labios –ese gesto tan suyo, con el labio inferior más pronunciado que el superior… Es curioso… ¿eso lo había notado antes? Parece un puchero.- y se encoje de hombros, dejando el bol de comida de nuevo sobre la mesita auxiliar.
Los ojos oscuros de Rome lo siguen por la diminuta habitación mientras maniobra entre los desordenados montones de… todo -ropa, papeles y libros, en especial- recogiendo una camiseta por aquí, un pantalón de pijama por allá, las zapatillas negras sin desatar lanzadas de cualquier forma a un rincón, un pequeño agujero en uno de los calcetines, los ligeros rizos rojos desordenados en la nuca, sujetos de mala manera tras la oreja…

Sonríe, benevolente, hasta que un repentino destello rubio tras los ojos le cambia el humor y desvía la mirada por un momento al parpadeo de la pantalla del ordenador apagándose espontáneamente. Pasa un dedo distraído por el touchpad y comenta, como quien no quiere la cosa.

-¿Y tu amigo qué tal? El rubio ese de la nariz enorme… ¿Cómo se llamaba?

La risita de Tae suena atenuada por el cuello del jersey con el que brega, tirando de él como puede para quitárselo.
Barom lo observa, divertido, apoyado sobre el codo en el colchón antes de impacientarse con el pelirrojo y levantarse para echarle una mano.
Se acerca y tira de él, colocándose frente a frente.
Sorprendido, Taemin deja de luchar, mirándolo fijamente con los ojos muy abiertos. El australiano le dedica su mejor media sonrisa y baja la vista, tirando del jersey desde abajo. Mala decisión seguir el movimiento con la mirada.

El jersey se desliza por los muslos de Taemin y va dejando poco a poco tramos de piel al descubierto. El plano estómago que se contrae con el paso del calor del jersey al templado aire de la habitación, el ombligo que se ondula con el movimiento, el blanco torso…
De alguna puñetera forma eso no debería llamarle la atención, pero en ese momento no puede apartar la vista y Barom traga saliva.
El cuello, la mandíbula… Taemin levanta los brazos, dejándose hacer, sin que sus ojos se separen del rostro de su líder más de los escasos segundos que tarda el jersey en pasarle por la cabeza, y Rome empieza a notar un cierto calor expandirse desde sus orejas hasta el centro de su vientre.

-Rome-ah…
La voz es baja y pausada y le produce un hormigueo.
-Rome-ah…
Barom inhala con fuerza, pero el aire no le llega a los pulmones, incapaz de responder…
-¡¡Barom!!

Barom parpadea con fuerza mientras el ruido vuelve a penetrar en su cabeza y nota el aire con dolorosa presión en sus pulmones.
Amparándose en la escasa sombra protectora de la litera sobre él, se hunde un poco más en el colchón antes de mirar la cara curiosa de Taemin –los brazos cruzados sujetando los costados del jersey que sigue en su lugar- observarle, de nuevo esa mirada de preocupación en su cara.

-Perdona… ¿qué decías?
-¿Seguro que estás bien?
Barom carraspea, nervioso e incapaz de explicarse a sí mismo, mucho menos a él, lo que le sucede. Así que se limita a asentir. Vigorosamente.
-Sí, sí… Sólo estoy cansado, eso es todo.

Tae frunce el ceño pero lo deja estar por el momento, dándose de nuevo media vuelta mientras le habla, dejándole mirando a la espalda ancha que va quedando al descubierto cuando el jersey se desliza por su trasero mientras se lo quita sin dificultad alguna, la flexión de la columna, los omoplatos casi tocándose cuando pasa por la cabeza.

Barom vuelve a carraspear con la boca repentinamente seca.

-Te decía que Yuseong está bien… Va a estudiar aquí en Seúl el año que viene, así que andaba mirando residencias cercanas a su facultad. Ha aprovechado para llamarme y quedar.

Rome se remueve, repentinamente incómodo. Le duele la espalda y siente una punzada entre las costillas. Probablemente debido a la postura, así que se recoloca, estirándose, y sigue escuchando, ahora más concentrado.
Con honestidad, ni siquiera sabe a qué ha venido todo lo de antes… Seguramente esté más cansado de lo que esperaba y se haya quedado dormido durante varios segundos.

-Así que se viene para aquí, ¿eh? Supongo que eso os dejará más tiempo para veros. Como ya no tiene que desplazarse o esperar a que tú vayas a ver a tus padres y eso…- intenta enmascarar un poco el sarcasmo en el tono, pero sabe que Taemin se ha dado cuenta cuando éste se limita a sonreírle y arrugar la nariz en su dirección.
-Algún día los dos me daréis una explicación lógica de por qué no os gustáis el uno al otro…
Barom se las apaña para componer un gesto sorprendido.
-¿Yo no le gusto? ¿Por qué? Si soy un amor de persona…
Tae responde sin mirarle, demasiado atareado convirtiendo su ropa tirada en un zurullo, como si un zurullo en un rincón fuera algún tipo de sinónimo de “recogido” o algo así, y responde entre farfullos.
-Cree que eres un payaso y un petulante.
-¡¡Oe!! Soy un payaso… Lo otro no sé ni lo que es, pero ser un payaso no es nada malo. –se hace el digno y sonríe con socarronería- ¿No se supone que es tu amigo? ¡Pues se está metiendo contigo también! ¡Tendrías que defenderme de tan viles acusaciones!
Taemin prorrumpe en carcajadas apenas sofocadas con una mano mientras se sujeta los riñones con la otra.
-En realidad, sois bastante parecidos. Tendríais que llevaros bien, no a matar.
-El tipejo es un arrogante y algo capullo.- Barom desvía la mirada de –la boca de- Tae al ordenador, donde los mensajes se han ido acumulando.- Sinceramente, lo que no entiendo es cómo podéis ser amigos… No tenéis nada en común. Tú eres… demasiado dulce para andar con tipos como ese.

El pelirrojo se limita a bufar y tirarle una camiseta –sucia, gracias Tae…- a la cara, cambiando de tema.
-Por cierto. Lo de la radio… ¿lo tienes antes o después de irte a Australia?
Barom le lanza la camiseta de vuelta, floja y sin fuerza, y ésta pasa sin rozarle siquiera.
-Mañana tengo un programa. El resto, a la vuelta sabré cómo irá la cosa.
-¿Y ya tienes todo preparado?
-¿Todo?
-Todo… Una botella con agua o alguna bebida isotónica, para beber durante la emisión, un jersey por si hace frío en la cadena, un bloc y un bolígrafo, por si tuvieras que apuntarte algo importante…- a medida que el chico va sacando dedos para enumerar, la sonrisa de Barom es más y más amplia, y de alguna forma, un sentimiento cálido, tierno, lo llena hasta tener ganas de estallar. De puro orgullo y gratitud, se dice… porque alguien como Tae se preocupe lo suficiente por él como para tomarse tantas molestias.-…y tendrás que llevarte una pila extra.
-¿Perdón? –parpadea, confuso.- ¿Una pila, dices?
La sonrisa que Taemin le dedica es algo burlona y completamente deslumbrante. Barom se resiste a la repentina necesidad de llevarse una mano a la frente, para comprobar su temperatura, porque empieza a pensar que tal vez sí esté pillando algún virus. No puede haber otra explicación a su constante embobamiento de esa noche.
-Que no estabas prestando atención otra vez, dices, ¿no?
-Bueno… me he quedado con lo de la pila, ¿no? No sé para qué iba a necesitar llevar una pila en el bolsillo, pero…
-¡Já! ¿No vas a la radio? Habrá todo tipo de aparatos allí. ¿Y si en algún momento dado necesitas una? Siempre son útiles…

Barom lo mira maniobrar por la habitación, revolviendo cada cajón en su búsqueda de la susodicha, atónito por un instante. Pero ese sentimiento anterior regresa con el golpe de un saco de boxeo, dejándolo sin aire -no literalmente… pero ya lo entendéis-.
Sonríe de oreja a oreja y respira profundamente cuando el pelirrojo se inclina a su lado para alcanzar una caja escondida por algún rincón entre el hueco de la cama. Huele a jabón, y a Taemin… y a alguna colonia demasiado perfumada que lo vuelve a distraer.

Le mira a la cara y ve que los labios se siguen moviendo, incapaz de escuchar lo que sale de ella. En ocasiones, le encantaría estar en su cabeza, sólo para saber lo que piensa.
No se da cuenta de que lo ha murmurado junto a su oreja hasta que la cara de Tae termina a escasos milímetros de la suya con expresión de sorpresa.

-¿Cómo?
Barom bufa y carraspea, nervioso de repente sin saber por qué… otra vez.
Se reacomoda y apoya la espalda sobre la pared fría, refrescando la piel caliente.
-Nada. Tú a lo tuyo.- mete un dedo en el estómago de su compañero en un mal intento de separarlo y restar importancia… a algo. Cualquier cosa.
El respingo y la ligera mueca de dolor de Tae lo sorprende, dándole al pelirrojo un segundo de ventaja para intentar apartarse, pero reacciona con rapidez, tirando del brazo hacia sí.
-¿Minnie?
-No es nada…- demasiado rápido, mirada huidiza…
-Taemin.- un músculo le palpita en la mandíbula al apretarla, incorporándose para poder sujetarlo mejor.
-Es una tontería… Me he chocado contra una barandilla.

Barom inspira y vuelve a tirar del chico  hasta casi obligarlo a colocarse a horcajadas sobre sus piernas. Taemin se rinde y se sienta, pero intenta impedir de todos modos que el rapero le levante la camiseta. Intenta… No lo consigue, y desvía la mirada, resignado.
El morado que empieza a aparecer sobre la blanca piel del estómago estruja el corazón de Barom. Una línea del grosor de su muñeca lo cruza de lado a lado.

-¿Te has chocado?
En la voz hay suficiente incredulidad como para que Taemin apriete los labios con fuerza, negándose a contestar.
Barom lo sujeta por la barbilla y lo obliga a mirarlo. Está verdaderamente enfadado y quiere la verdad.
Es una lucha de voluntades, ojo contra ojo y ninguno de los dos quiere dar su brazo a torcer… pero por fín, Taemin se rinde.
-Yuseong me ha empujado…- planta las manos con firmeza contra los hombros de Barom, empujándolo de vuelta hacia abajo cuando se remueve, aprisionándole las piernas entre sus muslos.- ¡Estábamos jugando…! Yo fui muy blando, no lo esperaba y tropecé, chocando. ¿De acuerdo?
-¿Jugando? My ass… -enfadado, Barom intenta soltarse y lo sujeta de las caderas, dispuesto a levantarlo, pero Taemin vuelve a presionar las palmas, ésta vez casi en el pecho.
-¡Jugando! ¿Está claro? Si te digo que es una tontería, es una tontería. Sabes que me salen cardenales con facilidad, no saques el orangután a pasear.- Barom vuelve a bufar, rabiando por dentro, pero accede, dejando de pelear.- No soy tan delicadito como para que te pongas en modo action man por mí. Ni soy una chica. Siempre haces lo mismo, joder…

Ahora es Taemin el que está enfadado, pero de algún modo verlo fruncir la nariz le parece a Barom tan adorable que es incapaz de molestarse y empieza a sonreír.
Taemin lo mira, se enfada más, arruga más la nariz y Barom no logra contenerse y se echa a reír. Tae parpadea mientras el enfado se evapora tan rápido como ha llegado. La risa es contagiosa y la cabeza le cae hacia atrás, riéndo a mandíbula batiente. Rome sigue riéndo mientras lo observa… gloriosa visión de la garganta expuesta. Ésta vez, cuando algo el vientre se le contrae nerviosamente deja de buscarse excusas. Se queda en silencio, los dedos apretados en las caderas del chico, los pulgares rozando suavemente la fina piel. Sus ojos buscan los de Taemin intensamente hasta que éste deja de reír, quedándose en silencio.
Se miran durante minutos que parecen horas… hasta que el pelirrojo se remueve, inquieto, encima de él, convirtiendo un momento incómodo en otro todavía más perturbador. Para los dos.

Taemin intenta levantarse, pero el tirón en sus caderas lo hace volver a caer, una pierna entre las de Barom, el pecho contra el pecho y la mirada fija en los labios de su amigo. Traga saliva y los alientos se enredan. Se lame la boca con nerviosismo.

-Ven conmigo.- la voz de Barom suena rugosa y profunda, como un murmullo enronquecido, removiendo algo dentro de él.
-Ir a dónde…- casi no lo puede pronunciar.
-A Australia, la semana que viene… Ven conmigo a Sídney el fin de semana.

Los ojos de Taemin se abren de par en par y se le contrae la garganta, respirando con dificultad. ¿Irse a Sídney con él?

[Baemin] First Kiss
Baemin
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Título: Primer Beso
Autora: Yo
Pairing: Yu Barom [Rome] x Kim Taemin [Siwoo] -- Baemin
Grupo: C-Clown
Resumen: Barom ha sido admitido en Yedang, Taemin ha cumplido la mayoría de edad y... En realidad para el australiano cualquier excusa es buena para salir de fiesta. El problema, es que es la primera borrachera del pelirrojo...
Disclaimer: En ocasiones siento que me pertenecen... Sobre todo cuando soy capaz de ver lo que nadie más parece ver. ¿De verdad no son tan obvios para nadie más?
NdA: Sigue dedicado a mi genial Alexa, por ser ella. Por ser ellos. Ya me picaban los dedos...




[El alcohol atonta]

La primera vez que Barom besó a un chico, ni siquiera lo vio llegar. Ni controló el beso, ni el momento. Y tampoco al chico. Y desde luego, jamás esperó que sucediera. Simplemente… pasó.

Salir de fiesta por Seúl definitivamente no es igual que salir de fiesta por Sydney. En primer lugar, porque salir por Sydney implica conocer la zona, salir con colegas y si te agarras una buena tajada, saber que al menos alguno del grupo podrá llevarte a casa sin problemas.

Salir por Seúl, sin embargo, significa que los colegas son nuevos, que no conoces la zona lo suficiente para saber por dónde vas –al menos con un par de cervezas de más-… y que has decidido que esa noche tienes que emborrachar al único de todos vosotros que sabría regresar a Kansas, Totó… Su primera gran borrachera. ¿La excusa? Ha cumplido la mayoría y habéis entrado juntos en una agencia que conseguirá pulir los diamantes en bruto que hoy sois para daros la oportunidad de brillar en el panorama idol mañana. ¡¡Es motivo para celebrarlo!!

Ciertamente, todo eso es en lo que una persona en sus cabales tendría que pensar… Y Yu Barom sería una persona en sus cabales si no se hubiera tomado ya un par durante la cena, la cosa estuviera animada, el idiota de su “bro” no lo hubiera retado “al mejor de tres” en lo que debería haber sido tan sólo una ronda de chupitos y Tae borracho no fuese la cosa más dulce y divertida del mundo.

Que no es que él crea que Kim Taemin es dulce, no… Pero se lo dicen mucho, y cuando está tan pastelón es muy, muy divertido. No deja de saltar, girar, bailar y reírse mucho. Y está muy tocón, lo que va en contra de su naturaleza sobria… al menos cuando hay que ponerse serios. Porque Tae puede ser muy tocón… cuando está feliz y relajado. Y ciertamente, borracho está feliz y relajado y se va abrazando a todos los presentes e incluso se ha sentado sobre las rodillas de Barom igual de sonriente que los niños pequeños. Dos veces. Y eso a Barom le hace gracia. Le gusta ese Tae, así que en la primera oportunidad que tiene, se lo dice.

-Me gustas así, cachorro.

Y le planta un beso mojado con olor a cerveza en la mejilla mientras lo engancha por los hombros.

Tae se ríe bajito y esconde la nariz en su hombro y salta un poquito debajo de su brazo.

-Es una gran noche, ésta.

-Una noche para salir de fiesta.

-Me gusta el de fresa…

-Es piruleta, cachorro.

Tae vuelve a reír escondiendo la cara y pegando saltitos y Barom lo sujeta con más fuerza para que no se escape.

-¿Te hace gracia?

-Me estás llamando perrito.

Barom ríe y echa la cabeza hacia atrás. -O gatigo-tito… Gatito.

Taemin finge pensarlo y frunce los labios, mirando hacia arriba antes de negar. -Prefiero perro.

Barom parpadea. -¿Prefieres ser un chucho?- sonríe más ampliamente.- ¿Uri Taeminnie prefiere ser un perrito?

Por un momento, Taemin infla los mofletes y presiona para apartarse antes de sacar la lengua, travieso, y empapar por sorpresa la mejilla descubierta de su amigo australiano.

Barom grita levemente y lo suelta para secarse. Tae aprovecha para salir corriendo y el resto se aparta para dejarle espacio.

Los juegos siguen hasta llegar a la discoteca. Una vez dentro, Tae está demasiado ocupado mirándolo todo con la boca abierta, cegándose con las luces y girando al ritmo de la música para preocuparse por las represalias.

Barom lo alcanza allí tras desembarazarse de Dabin y Jun y evitar una conversación filosófica entre borrachos con Hyungguk. Lo rodea con los brazos y Tae se agarra a él como un bote salvavidas, completamente mareado pero alucinado con el ambiente.

-¿Siempre es así?

La voz suena tan reverente que Barom olvida por qué lo perseguía. –¿Nunca has ido a una discoteca antes?- Tae niega con la cabeza y su pelo le hace cosquillas en la nariz. Se rasca nerviosamente contra su nuca y responde justo en su oreja.- No es nada del otro mundo.

-A mí me parece alucinante…- suena menos borracho que un momento antes… o eso le parece al australiano, que afloja el agarre lo suficiente para que el chico pueda girarse entre sus brazos. Tae lo mira.- Gracias. Por traerme… Gracias.

-¡Hey! ¿No eres mi mascota? Yo siempre cuido de mis mascotas… -Tae ríe flojito y le arranca a él otra sonrisa.- y hoy había que celeb…

No termina la frase. Los labios de Tae posados sobre los suyos no se lo permiten.

Es sólo un beso de agradecimiento, nada de lengua, nada de movimiento, nada de nada. Pero, ¡joder! es en la boca, labios contra labios, el calor del aliento y el sabor entre dulzón y amargo que el alcohol ha dejado en ellos. Con un tío. Él.

Ni siquiera parpadea. No se mueve, no respira y le parece que ha durado una eternidad cuando ya ha terminado. Breve…. Y, oh, joder, escaso. MUY escaso.

-Gracias.- el susurro le acaricia la boca y asiente a duras penas, observando sin ver cómo Taemin se une al resto en la pista, feliz, sonriente, relajado.

Un golpe en la espalda le devuelve a la realidad -¿Vienes? No sé tú, australiano, pero yo necesito otra cerveza para sobrellevar esto.- Seik le palmea el hombro de vuelta y baja en dirección a la barra. Barom parpadea justo antes de reaccionar, siguiéndolo como un autómata, simplemente por hacer algo más que mirar. Para cuando llega a su lado, un pensamiento: Un tío acaba de besarle y él… ¿no tendría que haber reaccionado? ¿Haber hecho algo? ¿Apartarlo o algo así?

Con un gesto inconsciente acepta la cerveza y saborea el beso. Piruleta.


[Gaho&Family] El Líder de la Manada
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: El líder de la manada.
Autora: Kaderin
Pairing: Supuestamente G-TOP implícito. ¿Realmente? No lo tengo muy claro… ¿Gaho y su familia?
Resumen: DaeSung llega a casa y enciende la televisión mientras intenta que los perros no se descontrolen cuando el programa de César Millán por el canal internacional le llama la atención.
Disclaimer: A Boss lo compró TaeYang en un arrebato (o se lo regalaron en un arrebato... Lo único que me quedó claro es que se enamoró del perro nada más tenerlo en los brazos), a Charlie se lo regalaron los chicos a T.O.P hace años (por lo que en realidad es mayor que Gaho y Boss) y Gaho fue un regalo de la madre de JiYong por su cumpleaños, pero, ¿y ellos? *suspira*
N/A: Fic pre-Jolie. Toda ésta idea me surgió de un par de gif de Gaho con T.O.P y JiYong, los tres vestiditos igual mirando a la cámara y otro de Gaho más quieto de lo que lo he visto nunca salvo que estuviera dormido, tumbadito en el sofá mientras T.O.P le acaricia la cabeza.
Por otro lado, ya sé que Charlie vive con la madre de T.O.P, pero aquí tiene que vivir en la casa de los chicos para que la cosa me cuadre.




[El líder de la manada]-¡Eomma, quiero subir al coche! ¡Eommaaa! ¡Porfaaaa!

El niño pasa corriendo justo al lado de DaeSung y éste tiene que maniobrar para evitarlo. Lleva un rato allí fuera, esperando a Ri mientras la madre y el niño hacen lo propio con el padre y ya ha dejado de escuchar la música que sale por sus cascos para observarlos, divertido.

El niño, no tendrá más de cuatro o cinco años, es un trasto que no deja de jugar de un lado para otro.

-Ahora no, YeoRim, ahora no. Ahora merienda mientras esperamos a que appa salga de comprar.
-Jo, pero es que yo quiero…
-YeoRim…

El pequeño quiere subirse a un coche mecánico de esos que se mueven al ritmo de una musiquilla y a la madre se le nota que está acabando con su paciencia mientras intenta que el pequeño se coma el bocadillo que le va partiendo a pedazos al tiempo que deja de alborotar, pero parece misión imposible.

-Eommaaaaaaa…

Cuando el niño pasa por enésima vez por debajo de las bolsas que tiene que andar levantando cada pocos segundos, DaeSung sonríe a la madre, quien inclina la cabeza en un avergonzado gesto de disculpa.

-¡YeoRim, basta ya!

Por fín lo sujeta del brazo y se limita a sentarlo en la silla justo a su lado, mientras el niño compone un gesto enfurruñado y mastica lentamente el bocado que acaban de meterle a la boca casi a la fuerza, pero parece que por fin lo ha entendido y permanece quieto en su asiento hasta que su padre aparece por la puerta con paso tranquilo y expresión cansada. Ni siquiera no se levanta hasta que su padre los alcanza y se inclina para tenderle el brazo.

-Está cansado.- es todo lo que la madre dice sin admitir que la agotada es ella.
-Normal. Ha sido una larga tarde.- el hombre la mira de reojo y no parece hacerla mucho caso, pero DaeSung se da cuenta de que, cuando por fin se levanta con el niño en brazos, también ha cargado con las bolsas de su mujer.- ¿Te damos una vuelta en el coche antes de irnos?
-No, que ya le he dicho antes que no iba a subir…- la advertencia suena firme en boca de la mujer, pero el hombre hace caso omiso.
-Bah, sólo es una vuelta.

Dae ríe, esperando de nuevo el torbellino, pero el niño tan sólo abre mucho los ojos, emocionado, y asiente vigorosamente con la cabeza, obediente y sin protestas por primera vez.

-¿De qué te ríes?- SeungRi lo sobresalta, pero tan sólo sonríe más ampliamente al verlo.
-Nada, nada… ¿Esa familia de ahí?- los señala con la cabeza.- La madre manda… pero el padre se sale con la suya.

SeungRi parpadea, pero rehúsa a preguntar. Con Dae nunca sabes lo que va a llamarle la atención.

________________________________


“Y no lo olvide. Es usted quien debe enseñarle quién ES el líder de la manada”

Tras dejar el mando sobre la mesa, colgar la chaqueta en el armario y guardar sus zapatos y los de Ri en el zapatero, Dae vuelve a la salita a tiempo para escuchar esa frase. Sorprendido, se da cuenta de que la televisión se ha encendido en el canal internacional y el programa aquel del tipo que domina a los perros con sólo un gesto… ¿Cómo se llama? ¡Ah, sí! El “Encantador de Perros” acaba de finalizar.

Con cautela y sólo por hacer la prueba, mira a su alrededor.

Bajo la mesa de cristal Charlie juega con una pelota de goma dura, girando la cabeza violenta y peligrosamente cerca de una de las frágiles patas. Ya le ha ordenado varias veces desde su llegada al apartamento unos minutos antes, que saliera del sitio, pero el cocker parece empeñado en acabar con la maldita pelota antes de… ¿que la pelota acabe con él?
Dae suspira cansinamente, convencido de que el animalito terminará pisándose una de esas largas orejas y se dará de bruces con la pata, tirándolo todo a su paso.

En el hueco entre el televisor y el sillón, Boss dormita sobre un montón de pelusa suave que, está convencido, antes de irse ellos estaba dentro de uno de los cojines que ahora pueblan el suelo. Parece que el terrier les tenga manía…

Y en la zona de la cocina, demasiado cerca de la basura, el temible sharpei de JiYong, Gaho, continúa royendo tranquilamente las asas de madera redondas de los cajones del mueble de los cubiertos.

Él ya se ha rendido. Que cuando sus dueños lleguen, se encarguen de ellos.
Por suerte para él, antes de terminar de desempaquetar lo que el vago de SeungRi “demasiado cansado” cuando llegaron, dejó sobre la barra de la cocina, los tres entran por la puerta bajo su atenta mirada.

Tres saludos en grados diferentes. Está el que entra en cabeza y saluda con un “buenas” de voz suave y sonrisa perdida, distraído con algo, deja las zapatillas ordenadamente junto al zapatero – sin guardarlas, cómo no – y cuelga la chaqueta del perchero antes de ver el desastre de la sala.

-¡¡Boss!! – el perro levanta las orejas, alerta frente a la voz de su dueño y menea ligeramente la cola antes de esconder la cabeza entre las patas, lanzando una mirada triste que le evita una mayor riña de su dueño, quien se limita a recogerlo, darle un ligero, leve, levísimo azote en el trasero, tan suave que podría haber engañado al mejor observador y haber pasado por una caricia y acto seguido, empieza a recoger el desastre ocasionado.

Desde luego, Boss adora a TaeYang y TaeYang quiere a rabiar al bichejo. E incluso puede que cuando él está presente, el terrier se convierta en el perro más educado del mundo… Pero está claro que YoungBae hyung no es el líder de esa manada. El líder de Boss, puede. De la manada, DaeSung lo duda muchísimo.

El segundo en aparecer por la puerta es JiYong, quien saluda casi a voz en grito mientras deja caer la chaqueta donde puede. Eso sí, los zapatos acaban de inmediato bien colocados en el zapatero… Que no se diga que unas zapatillas a G-Dragon se le estropean.
No tarda en advertir a Gaho, a pesar de que nada más oírle, el perro ha tratado de esconderse detrás del cubo de la basura.

-Te veo las arrugas, Gaho. No te escondas…- entre risas, JiYong consigue que el perro se confíe y asome el morro, pensándose muy mucho si salir o no al encuentro de su amo. - ¿Ha tomado su medicina, Sung-ie?

DaeSung casi tiene tentaciones de soltar una carcajada cuando el sharpei sale corriendo en dirección a la sala ante la mención de la medicina, siendo interceptado a medio camino, pero se limita a negar con la cabeza y seguir observando la escena.

T.O.P no coloca las zapatillas, pero al menos las lanza dentro del mueble y cuelga su chaqueta y la de JiYong en la percha de la entrada, sonríe ligeramente en su dirección y saluda con la cabeza antes de frotarse los ojos y caminar hacia la sala. Charlie suelta al instante la pelota y sale corriendo a su encuentro, pero el chico no se detiene ni lo saluda, se limita a recogerlo al paso y acariciarlo como si fuera un peluche mientras se tira cuan largo es en el sofá, con el nervioso cocker bien sujeto sobre su pecho. Las caricias circulares en el pelaje del perro no tardan en adormecerlo. Puede que T.O.P hyung no sea un buen ejemplo de líder de manada… Pero por lo menos ha conseguido calmar al animalillo durante un rato.

-Vamos, Gaho, tómatelo… - JiYong permanece acuclillado junto a Gaho, intentando abrir la tenaz mandíbula del animal con la mano mientras éste, tozudo, tira con todas sus fuerzas tratando de liberarse. – Gaho… Tienes que tomarte las pastillas, venga.

El perro suspira y se agita y finalmente Ji se levanta, jadeando por el esfuerzo y se dirige al frigorífico. Está visiblemente molesto y prácticamente bufa cuando abre el frigorífico para buscar algo con lo que disimular el medicamento.
Cuando lo encuentra envuelve las pastillas y lo llama de nuevo, meloso, pero Gaho ya no se fía y lo observa desde donde está, dubitativo.

JiYong se enfada y produce un fuerte sonido con la lengua que sobresalta tanto a Dae como a quien va dirigido.

-¡¡Gaho, basta!! Tómatelo.

Es tajante y, asombrosamente Gaho obedece y traga sin rechistar, las orejas gachas y los ojos tristes. Sorprendido, DaeSung mira a su líder con un nuevo respeto. Puede que él no sea un mal líder de manada, no señor… Hasta que otro grito lo ensordece.

-¡¡Gaho bájate de ahí!! - Para cuando vuelve a mirar, el perro, que tenía las patas apoyadas en el sillón en el que Ji se ha dejado caer baja de un salto y gime. – No, chico, ya sabes que no puedes subirte aquí…

Se lo dice mientras le acaricia la cabeza y le rasca tras las orejas para minimizar el enfado anterior, pero el aspecto tristón del perro no se va con facilidad hasta que Dae ve cómo T.O.P deja caer un brazo hasta casi el ras del suelo, llamando a Gaho con un chasquido de dedos y rascándole la cabeza en cuanto el perro se le acerca contento.
Charlie levanta la cabeza durante un segundo desde su posición y su dueño se mueve un poco para hacer hueco al sharpei en su sofá.

-¡Hyun, no!

Pero el otro ni se inmuta. Se limita a abrir un ojo para contestar al líder mientras sigue acariciando el sedoso pelaje de Charlie aún encima de su pecho y acomoda a un Gaho satisfecho bajo el otro brazo.

-Qué más dará… Tan sólo quiere descansar. Déjalo.

En cuanto la frase termina, son los tres dueños caninos a los que toca sorprenderse. Sin parecer que venga a cuento, un risueño DaeSung se ríe a carcajada limpia desde la cocina sin poder contenerse y hasta que las lágrimas se le saltan y le duelen los costados.
Y es que ahora a DaeSung le ha quedado claro que los líderes de su manada dejan bastante que desear como tales... aunque él mismo, no cambiase a ninguno. Ahora, eso sí, si tuviese que calificar a su familia, Gaho ya le ha dejado muy claro que JiYong es la eomma a la que hay que obedecer... ¡¡pero T.O.P es el appa que le deja salirse con la suya!!


EDIT: Éste fic fue escrito mucho antes del fallecimiento de Boss. Se le recuerda con cariño. Descansa, pequeño.

[DaeRi] Malos Entendidos
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: Malos entendidos.
Autora: Yo
Pairing: Kang DaeSung/Lee SeungRi, G-TOP implícito.
Band: BIG BANG
Género: Humor
Resumen: Dae se despierta desnudo y al lado de Ri después de una noche de borrachera.
Disclaimer: No me pertenecen, pero… ¿a alguien le importa?
NdA: One Shot a petición de mi amiga Vara. Reto.


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[Si bebes............ vigila con quién te acuestas]DaeSung se despertó con el aire frío que entraba por las rendijas de la ventana y la cabeza demasiado espesa para razonar. Estirándose debajo de las sábanas notó que estaba desnudo y el haber pasado la noche en la misma posición le pasó factura con un tirón en la espalda.

Trató de moverse, pero un peso al otro lado se lo impidió, la cabeza morena de SeungRi contra su hombro. Intentó girarse y salir de debajo del maknae y un fogonazo lo devolvió contra el colchón. Una visión, el vago recuerdo de unos labios muy cerca de los suyos, el aliento de alguien contra su oreja y unas manos deslizándose por su piel, levantándole la camiseta para sacársela por la cabeza.

Parpadeó y pegó un brinco, alejándose lo máximo posible hasta que la sábana se le deslizó hasta las caderas.
SeungRi dormía plácidamente a su lado, tumbado boca abajo con los brazos alzados a ambos lados de la cabeza. La vista de Dae se deslizó por la espalda desnuda de su compañero de cuarto hasta llegar a la curva del blanco trasero, apenas cubierto por un viejo calzoncillo de algodón.

El corazón le martilleó en el pecho mientras la cabeza le daba vueltas. Las imágenes se sucedían en su mente en un bucle constante que no lo dejaba pensar y se levantó, desnudo y mareado para entrar en el baño. ¿Qué diablos había pasado? ¿Qué había hecho? No lo recordaba y la imagen de sí mismo que el espejo le devolvía no era mucho mejor. Círculos oscuros bajo sus ojos, la sonrisa perdida por algún lugar y un morado en la clavícula, muy cerca del pecho que no dejaba lugar a dudas.

Aturdido, incapaz de pensar con claridad, se pegó una ducha y se puso algo de ropa antes de bajar. Una última mirada antes de salir del cuarto le indicó que Ri apenas se había movido desde que él salió de la cama.

-Buenos días.- TaeYang lo saludó desde la cocina abierta, sentado frente a una taza de café y el móvil a pocos centímetros de las manos, como si lo hubiera estado utilizando hasta ese momento.- ¡Qué pasada ayer, colega! ¿No tienes resaca?
-¿Resaca?- la voz le sonaba espesa y no la sentía suya mientras de un lado a otro, trajinando por la cocina tratando de evitar la mirada del hyung.
-Sí, resaca. ¡¡Bebiste por cuatro!! Nadie diría que era la celebración de la mayoría de edad de Ri, parecía la tuya… ¡No te bebiste el agua de los floreros de milagro!
-Sí… claro… Una buena borrachera.
-¡Y tan buena! Hasta te pegaste un guantazo contra la manilla del armario haciendo el mono… Ya te dije que no tenías que saltar sobre el mueble, que te lo ibas a comer…
-Y me lo comí…- una luz de esperanza se fue abriendo paso dentro de él.- Aún me duele.
-Y tendrás un cardenal como una casa…- TaeYang sonrió, devolviendo la mirada al mensaje que acababa de llegarle.- Ri te tuvo que llevar a la cama después de eso.
-¿Ah, sí?- los nervios regresaron, estrujándole el estómago.
-Lo hice.- SeungRi apareció de pronto, bostezando y estirándose, aún en calzoncillos.- Hasta te tuve que ayudar a quitarte la ropa, cacho perro… Pero te negabas a dejarme y terminaste despelotándote solito. ¿Sabes que tienes los gayumbos todavía colgando de la lámpara? En lugar de escaquearte, antes de bajar podrías haberlos recogido…

El moreno pasó por su lado sin darle mayor importancia, quitándole la taza aún vacía de las manos. Dae lo observó con los ojos muy abiertos, pero SeungRi no dio muestra alguna de ocultar algo. Lo siguió con la mirada mientras se servía el café y se levantaba el calzoncillo por enésima vez.

-¿Se te caen?- aventuró.
-Hummm…- Ri levantó un hombro con indiferencia.- La goma está dada de sí y no se sujetan… Pero para dormir son la mar de cómodos.

Para Dae fue como si le hubieran abierto el cielo y su alivio era tangible mientras se juraba no volver a beber ni borracho, sin advertir, como tampoco los demás, que sentado en una esquina de una mesa uno, con la cara metida en la taza observando la escena que se desarrollaba a su alrededor y tirado en el sofá con la nariz en el periódico de la mañana, fingiendo desinterés el otro, T.O.P y JiYong sufrían sus propios efectos de la resaca tratando de evitar cualquier encuentro visual con el otro, por fugaz que éste fuera.

[G-TOP] Dime
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: Tell me [Dime]
Autora: Yo
Pairing: G-TOP [Kwon Ji Yong/Choi SeungHyun] G-DragonXTempo
Género: Fluffy y un poquito de sobrecarga emocional.
Resumen: Demasiado corto.
Disclaimer: Se pertenecen el uno al otro, ¿queda claro?
NdA: Durante la grabación de Tell me Goodbye


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[Tell Me]Está nervioso, caminando de un lado para el otro arrugando la ropa en el proceso. Ha pasado mucho tiempo desde el último vídeo juntos. Técnicamente, Lollipop2 no puede contar como tal y desde Koe wo parece que haya pasado una verdadera eternidad.

Todos quieren que salga bien y todos están emocionados. La canción es especial, importante y el giro que supone para el estilo del grupo va a ser verdaderamente impactante, pero JiYong está más nervioso que nadie. Siempre está más nervioso que ninguno.
Es demasiado perfeccionista… pero lo entiende.

Todos han pasado por mucho en los últimos meses. Han cambiado, madurado, crecido… y Tell Me Goodbye lo refleja con cada línea y cada estrofa, con la historia que cuenta, con la que ellos van a mostrar. Su crecimiento como personas, el último paso al mundo adulto y a una cierta oscuridad dentro de cada uno; sus propios espacios personales ocultos al resto por primera vez en sus vidas, aunque siempre estén cerca.

Y por eso, que ese proyecto salga bien es importante. Y por eso, sus nervios están tan a flor de piel, un impulso que no le deja detenerse.

Así que se acerca y se interpone en su camino, lo detiene y le levanta la cabeza, obligándolo a mirarlo, una mano en el hombro y la otra bajo la barbilla. Ni sonríe ni dice nada, deja que sus ojos se encuentren y observa la tormenta de sus iris con calma. Lo domina con su altura y lo obliga a controlarse. Una respiración, dos, tres y las pestañas se abaten mientras la tensión escapa.
Le da un repaso con la mirada y ajusta el chaleco al cuerpo, cerrando el botón que falta. Plancha la ropa con las manos y se permite una pequeña curvatura en la comisura de la boca cuando la frente de su capitán cae sobre su pecho con un sonoro suspiro. Sus manos quitan una pelusa invisible de los hombros y reposan, permaneciendo en silencio mientras el tiempo pasa.

-Hyung…
-¿Mhhmmm?
-Tengo la sensación de que algo falla.
-Cambiar demasiado deprisa asusta.

Seung sigue en silencio, pensativo.

-Hyung…
-¿Sí?
-¿Te fías de mí?

Lo empuja ligeramente y lo observa con suspicacia pero al final asiente.

JiYong no pierde el tiempo ni le da pie a cambiar de opinión. Entrelaza los dedos enguantados con los suyos y tira de él fuera de la nave habilitada como escenario del vídeo. TaeYang los ve pasar y frunce el ceño pero no dice nada. Ri se levanta y hace ademán de detenerlos – o de seguirlos, quién sabe – pero DaeSung lo sienta de nuevo con una mano sobre su hombro.

Se puede ser serio hasta la histeria, perfeccionista hasta el dolor, controlador hasta el tormento, pero si no tienes nada que te distraiga, que te permita reír, relajarte, olvidar, el trabajo se convierte en tu mundo y te insensibiliza. Y si para evitarlo necesitas echar mano de un amigo de la manera más inesperada posible, sea.

Cuando los dos vuelven la sonrisa de JiYong es luminosa y ha perdido la obsesión que momentos antes lo movía y T.O.P tiene el pelo gris, un par de líneas de color rojo en la sien y una mueca quejumbrosa de “por qué yo” en la cara, pero los ojos negros vuelven a ser brillantes y la oscuridad que se había adueñado de él en las últimas semanas ha desaparecido.

Los cambios son buenos, pero nunca hay que cambiar tanto que te pierdas a ti mismo en el proceso.

[G-TOP] Sin Dormir
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: Sin dormir
Autora: Yo
Pairing: G-TOP
Band: BIG BANG
Género: Fluffy y un poquito Angst
Resumen: Tras el funeral de su hermano, SeungHyun prácticamente ha regresado a casa con su madre, preocupado y decidido a cuidar de su familia. Lleva ya un par de semanas iendo y viniendo sin pasar por el apartamento, sin ver a sus compañeros más que en el trabajo. Duerme mal y su madre está preocupada, por lo que, cuando JiYong y YoungBae deciden ir a visitarlo a casa, los invita a quedarse una noche para ver si su estado de ánimo mejora. Mientras tanto, en el apartamento de los chicos TaeYang (YoungBae) también está durmiendo mal.
Disclaimer: Como diría el querido sheriff de Nottingham: Blahdiblahdidah…
NdA: Ésta es la ''historia'' con la que más licencias me he tomado aparte de las obvias en lo que a éstos dos se refiere hasta la fecha. Espero que me dispenséis. Su hermana HaeYoon es un año mayor que él en realidad, pero no se sabe mucho de ella, así que me he tomado la licencia de convertirla en la “hermana menor” por “necesidades del guión”. Los padres de T.O.P están separados pero mantienen una relación cordial por los hijos.
Glosario:
* SeungNyun o SeungNyeon es un juego de palabras. La unión del nombre, SeungHyun o SeungHyeon con la palabra SoNyeon, que significa ‘niño’ o ‘pequeño’. Vendría a ser ‘pequeño SeungHyun’ en castellano.
* Bu-in eomma - Lit. 부인 [bu-in] – Señora. 엄마 [eomma] mamá. También se utiliza para las mujeres mayores [Ajhummas] de las que se es cercano. Señora Choi, madre de T.O.P.
* Jollyeo - Lit. Soñoliento o Dormilón. Viejo apodo infantil de T.O.P. Impuesto por su madre y adoptado por sus compañeros de clase porque podía quedarse dormido de pie sin que nada ni nadie pudiera molestarlo. Cuando era pequeño tenía algo de narcolepsia. Le desapareció cuando llegó a la adolescencia.
* Ahjussi – Forma correcta de llamar a un hombre mayor de cuarenta años, insultante cuando un joven se lo llama a un hombre en la treintena. Ahjumma sería su forma femenina.
* Hyung significa hermano mayor, al igual que ‘oppa’, pero sólo es utilizado cuando el hablante es un varón. Se usa entre parientes o entre cercanos. Tae se extraña porque HaeYoon lo usa para mencionar a su hermano.
* Oppa - Cuando el hablante es una chica hacia un varón de su misma edad o mayor.
* Ma-EumEul - Corazón en coreano, refiriéndose al apelativo, no al órgano.



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[Mientras no te rompas en mis brazos]
-En serio, colega, no lo soporto más… ¿Cómo diantres podías siquiera dormir con él en la misma habitación? - T.O.P frunce los labios en una pequeña sonrisa que titila brevemente en los ojos negros mientras observa al aludido camelarse a su madre con la coquetería de los niños pequeños.- Que yo lo quiero mucho y es mi mejor amigo y todo eso, pero no duerme una mierda y no me deja dormir a mí en el proceso… ¡¡Se mueve más que un chucho con pulgas!! Eso por no hablar de la de veces que se levanta y enciende la puñetera luz porque ha tenido una idea para una canción…

Ésta vez la sonrisa es más amplia.

-Dale al panda.
-… y… ¿eh?- TaeYang detiene su perorata y observa a su amigo con sorpresa. Las frases cortas, pragmáticas, suelen ser su estilo, pero esa ni siquiera tiene sentido.- ¿Al panda? ¿Qué panda…? ¿…SeungRi?

SeungHyun deja escapar una carcajada que surge profunda desde el fondo de su garganta.

-No… La panda-almohada que está en mi cuarto. Se la das y que se enrosque a ella. En cuanto las sábanas se calienten se quedará dormido enseguida y dejará de darte la tabarra.
-¿Estás seguro? ¿Así conseguías tú que se durmiera?

Las largas pestañas negras se abaten sobre las mejillas ocultando lo que piensa y los pómulos se le marcan cuando sonríe. ¿Así se dormía? Enroscado, sí… Pero no a la almohada.

-Funciona. La almohada es un coñazo, pero tú no lo tienes durmiendo en la misma cama…- tan coñazo que siempre terminaba a tomar por culo tirada por el cuarto.

Vuelve a mirar a JiYong, quien ésta vez ríe y bromea con su madre, sacándole a saber qué vergonzoso tema con ese encanto caradura que siempre gasta.

-¿Por qué está durmiendo en su cama, si tiene el cuarto libre?
-Eso le pregunté yo… Pero me dijo que se le hacía extraño dormir en tu cama sin ti.- T.O.P enmascara su sorpresa como mejor puede.
-¿Y entonces? ¿Mi cama está libre?
-Ni lo sueñes, hermano… Entre Gaho y Charlie la ocupan por entero. Y ahora se les ha unido Boss, que parece que no pueda dormir sin ellos. Espero que no te importe…

Seung sonríe, divertido.

-¡Qué más dará…! Un perro, dos perros, tres perros… El caso es que mi pobre cama parece más un self service que una cama. Lo que no entiendo es… Su ropa en mis cajones, más chaquetas suyas en mis perchas que mías, utilizo su marca de pasta de dientes por no comprar dos distintas y usa mi champú como le da la gana. Sus papeles en el escritorio sólo se distinguen de los míos por la letra, sus discos están apilados junto a los míos y siempre tengo que recoger su cepillo de dientes del lavabo porque lo deja fuera del vaso y su toalla del suelo porque se queda donde cae cuando sale de la ducha… Vive en ese cuarto más que yo ¿y ahora tiene reparos por usarla?
-Si la sigue usando… Se ducha en ese cuarto, echa la siesta en esa cama, se cambia en la habitación… Pero por las noches no duerme en ella.- TaeYang fija la mirada en la misma escena que SeungHyun antes de continuar, mucho más serio.- Creo que te echa de menos. Todos lo hacemos. Incluso Charlie. De hecho, creo que si GD no estuviera, Charlie sería quien más de menos te echaría.

T.O.P suspira y se cruza de brazos.

-No me he ido, sigo aquí.
-Pero no es lo mismo verte un rato durante el trabajo que verte el careto cada día.

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Cuando escucha la carcajada se le alegra el corazón. Su pequeño está tan serio últimamente…
Vive Dios que lo entiende, que lo comprende mejor que nadie ciertamente. Su SeungNyun* ha perdido un hermano, pero ella ha perdido un hijo adorado y está viendo cómo poco a poco el que le queda se escuda en un innecesario sentido de responsabilidad y culpa inexistente para no pensar ni sentir cada día más de lo necesario. Ha perdido su risa y sus ojos ya no brillan. Duerme poco y mal y está convencida de que no deja de removerse por las noches, visto el estado de su cama cuando se la hace por las mañanas.

Esa es de hecho otra cosa que no entiende. Cuando era pequeño le enseñó bien a hacerse la cama al levantarse, aunque sea la tarea que más le desagrade, y no llevarse la comida al cuarto, pero cada día desde que volvió a quedarse en su vieja habitación se encuentra con la cama deshecha y una taza de café sin tocar en la mesilla.

Sin embargo, allí está, rodeado por sus amigos, riendo y charlando como hacía tiempo que no lo veía.

-Si quieres probar mi pastel de carne y verduras, señorito, tendréis que quedaros a cenar ésta noche…- le brillan los ojos al mirar a JiYong. Todavía recuerda al diablillo de chico que seguía a SeungHyun cada día por el barrio, corriendo y gritando como posesos, asustando a los repartidores y molestando a las vecinas cotillas. El joven que tiene delante se asemeja mucho a aquel niño… Sólo que aunque su sonrisa y sus palabras le digan lo contrario, los ojos oscuros le muestran mucho más, y el pequeño ha crecido y madurado mucho durante esos años. Y lo que es más importante… Está preocupado por SeungHyun y se le nota. Se lo han dicho las miradas furtivas que le echa de tanto en cuanto y el recorrerlo de arriba abajo con cautela cuando han llegado los dos, como si buscase alguna herida invisible en su hijo.
-Dudo que podamos, BuinChoi eomma.* Se nos haría demasiado tarde…
-Pues entonces no hay más que hablar. ¡Jollyeo!*- sonríe ampliamente cuando nota que el viejo apodo de su hijo le hace arrugar la nariz con desagrado.- Habrá que preparar camas, tus amigos se quedan ésta noche a dormir.

Si ellos consiguen hacerlo descansar como han conseguido hacerlo reír, por ella pueden mudarse a su casa. Ya les hará un hueco en el jardín.

________________________________

El calor es sofocante y se destapa de una patada, nervioso. Sólo se escucha el ruido de su propia respiración y por la ventana abierta ya ni siquiera entra una refrescante brisa.
Se levanta y sale al pasillo silencioso, descalzo, con tal sólo los pantalones del pijama y mira en ambas direcciones antes de dirigirse a la cocina.

Una sombra que se mueve y repta por la pared, apenas visible por el resplandor de la luna en la oscura habitación le llama la atención y al asomarse al salón lo ve, apoyado en el respaldo del sofá de cara a la ventana.

-¿No puedes dormir?

SeungHyun ni siquiera se gira, pero puede ver a contraluz cómo curva la comisura de los labios y se hace a un lado ligeramente, dejándole espacio.
Sube al sofá y se arrodilla en los cojines, apoyando el peso de su cuerpo contra el respaldo, a su lado, esperando en silencio las palabras que no llegan y fija la mirada en el paisaje de la calle.

-Bro… Éste barrio de noche me sigue acojonado. Las casas, tan iguales, sin luces en los patios y con cuatro farolas a lo largo siguen pareciendo monstruos de bocas abiertas.- Sonríe cuando la risa sofocada de SeungHyun reverbera en la habitación.- ¡Es en serio! Ahí, con las fauces abiertas y los ojos vacíos… Y la del ahjussi* de la casa de enfrente sigue siendo bizco.

Los ojos negros de T.O.P se fijan instintivamente en la casa mencionada y la luz parpadeante de una de las ventanas laterales lo atrae. Situada en la izquierda inferior del rectángulo, efectivamente se asemeja a una cara con un ojo torcido y ésta vez le tiemblan los hombros por el esfuerzo de no hacer ruido al reír.
Golpea el pecho de JiYong con el dorso de la mano mientras ríe y se deja caer hacia atrás, las piernas caídas sobre el respaldo del sofá.

No habla, no se mueve, tan sólo mira el techo hasta que el silencio le distrae y levanta la vista hasta GD cruzando sus miradas. Apoyado contra los cojines, sentado sobre las piernas dobladas, el chico lo observa fijamente con una mirada extraña en los ojos oscuros.

-¿Pasa algo?- susurra y JiYong niega brevemente pero la mirada no cambia y a T.O.P se le seca la garganta.- Entonces por qué me miras así… Llevas todo el día mirándome como si me fuese a desvanecer en cualquier momento.

Busca hacerle sonreír y por eso casi se asusta cuando los ojos de GD se velan, girando la cara para no mostrar dolor por sus palabras.
El silencio lo mata pero lo observa, el pelo corto y oscuro, mucho más de lo que lo ha llevado en meses, la seria expresión que sólo le ve cuando se concentra en el trabajo y los hombros encogidos como si cargase con un mundo que le pesa.

Lo ha visto poco en días pero lo nota más delgado y a la vez más alto. ¿Crecer es posible, pasada la veintena? No lo sabe, pero está seguro de que JiYong ha crecido.
La barbilla apoyada contra los brazos, mirando por la ventana con la vista perdida más allá del paisaje y se siente incómodo y un poco molesto por no compartir sus pensamientos. Le pican las yemas de los dedos por tocarlo, por pegarle un tirón del pantalón y decirle ‘eh, estoy aquí. Habla conmigo’, pero GD se ha rodeado de ese dique de contención que usa con los demás pero no con él. Nunca con él.

Con él no puede usarlo.

-Sabes que no estás sólo, ¿verdad?

El murmullo lo pilla por sorpresa y tan sólo lo observa con la cabeza en alto hasta que el cuello empieza a dolerle.
La intensidad de la mirada, toda la preocupación que JiYong le transmite con los ojos lo golpea con fuerza y se incorpora para sentarse frente a él. Ese cambio… Ni siquiera está seguro de cuando ha ocurrido, pero el chico que siempre quiere cuidar de todos está tratando ahora… ¿de cuidar de él?

Lo recorre con la mirada y verlo tan serio, tan adulto, le provoca un nudo en la garganta que no puede contener. Ni siquiera parpadea por si se pierde un nuevo cambio en él.

_________________________

Lo que más le duele de todo es que él mismo no lo note, no se de cuenta de lo mucho que ha cambiado en las últimas semanas.

Maldita sea, estaba con él cuando le llegó la noticia y tan sólo se derrumbó una vez, allí, en ese momento, en sus brazos y en la soledad de su cuarto. Lo dejó malditamente asustado cuando el momento pasó y el tipo serio y controlado apareció y sabe que no es el único que no tiene ni idea de cómo tratar al SeungHyun de ahora.

En los últimos días apenas lo ha visto trabajando, preparado y arreglado, y se iba al terminar, sin apenas tiempo para charlar entre ellos, y por eso le ha dado un vuelco el corazón al llegar aquella tarde y encontrarlo tan serio y tan pálido, las ojeras tan visibles bajo los ojos y su madre tan preocupada por él sin que él se diera cuenta de eso.
Siempre se ha sentido cómodo con él y de repente esa comodidad se ha esfumado y la echa de menos. Y lo peor de todo es que él actúa como si todo fuera normal.

Joder, ya no está asustado, no está dolido… Está enfadado.

-¿Vas a seguir así mucho más?- ve cómo frunce el ceño sin entender pero no le da la oportunidad de hablar.- ¡Lo entiendo, ¿de acuerdo?! Era tu hermano y le querías. Eso puedo entenderlo, ¿sabes? Pero no era el único hijo de tu madre o hermano de tu hermana… ¡Mírate! ¿Cuánto hace que no duermes bien? O que no comes… Trabajas demasiado y luego vuelves a casa y te haces cargo de tu familia tú sólo. No pides ayuda, no cuentas con nadie…

Frustrado, SeungHyun se frota los ojos y niega con la cabeza.

-No es eso. Se trata de mi familia, tengo que cuidarles, JiYong… Hasta que salgan adelante.
-¡Ya han salido adelante!- sobresaltado por el áspero sonido de su propia voz, JiYong la baja antes de seguir.- El único que se ha quedado atascado eres tú.
-¡Eso no es verdad!- Seung se levanta y se pasea por la habitación.- Mi madre llora cada noche aunque cree que no la escucho.
-Tu madre llora cada noche porque ha perdido un hijo, pero se levanta por la mañana y es fuerte por su otro hijo. Se preocupa por él y le preocupa que esté dando más de lo que puede. Siempre va a echarlo de menos, pero no se culpa, sigue adelante.

Cuadra los hombros y lo coge del brazo, acercándolo al reflejo de la cristalera.

-Tú siempre has sido fuerte para mí. Siempre has cuidado de mí. ¿Por qué no me dejas ahora que cuide yo de ti?

Se miran a través del cristal y se calibran el uno al otro. JiYong apoya la mejilla en el hombro de T.O.P y suspira mientras su amigo ríe por lo bajo.

-¿Tú vas a cuidar de mí? ¡Si no puedes ni cuidar de ti mismo! Te olvidas de comer mientras trabajas y pierdes sueño por componer alguna cosa. Si no te despiertan por las mañanas ni te levantarías tú sólo y te olvidas de cuidarte mientras echas una mano a todos los demás. Trabajas hasta el límite, eres un mandón y te quejas demasiado si las cosas no salen a tu gusto. Terco, obstinado, cabezota… Tae dice que llevas días sin casi dormir.

Ríen los dos y JiYong le rodea con los brazos.

-Te echo de menos. Todos lo hacemos… Pregúntaselo a Charlie. Incluso duermen en tu cama.- le dedica un puchero a través del espejo y se relaja cuando advierte el cambio en su compañero.
-Sí, Charlie y los perros sí… Tú no.

Se hace de nuevo el silencio, pero ya no es incómodo.

-No puedo dormir en esa cama con los perros. Tendrías que volver para echarlos, que yo no soy capaz.- La sonrisa de SeungHyun cuando lo mira es casi tierna y lo avergüenza. Contiene un bostezo que le aletea en la nariz y estira los brazos para disimular.- Bueeeno… ¿Nos vamos a la cama? Creo que ya va siendo hora.
-Yo también te echo de menos.- Las palabras inesperadas lo detienen en la puerta.- Gracias por preocuparte por mí.

Le resta importancia con la cabeza con una sonrisa en los labios y abre aún más los ojos cuando T.O.P le coge de la muñeca y tira de él sin mirar atrás un segundo.

-Oye, para…
-¿No querías ir a la cama? Pues vamos a la cama.
-¿Aquí? Es decir… ¿A la tuya?

Pero éste sigue sin mirarlo cuando cierra la puerta tras ellos y se mete en la cama.

-Tienes razón. Últimamente no duermo bien, pero no es por lo que crees. Por alguna maldita razón, creo que echo de menos tu estúpida almohada, o que me despiertes a media noche con la mente a mil revoluciones por segundo. Y sigo pensando que mi madre aún me necesita… Pero es verdad que si me ve a mí bien quizás ella mejore. Y para que eso pase, tengo que dormir bien al menos una noche, así que…- echa las sábanas a un lado- No voy a ofrecerlo dos veces. Métete en la cama.

Satisfecho consigo mismo, se tumba y le da la espalda, pero a GD esa actitud le pone una sonrisa que siempre ha calificado de estúpida en la cara mientras obedece y entra, acurrucándose de inmediato contra su espalda.
Diantres, lo echaba horriblemente de menos… Tenerlo tan cerca. Tanto que en esos momentos siente hasta mariposas en el estómago, pero no podría estar más feliz.

-Así que echas de menos al panda, ¿eh?- musita contra su hombro y pega un respingo cuando SeungHyun se gira de golpe, pero no le llega reprimenda alguna, tan sólo la cabeza de T.O.P contra su hombro y sus brazos rodeándole la cintura.

Se queda sin aliento durante varios segundos y de repente lo escucha. Tan bajito que podría ser algo muy distinto.

-Por favor… cuida de mí.

_______________________________

El teléfono lo despierta y lo alcanza, somnoliento. El número de DaeSung parpadea en la pantalla y contesta con un quejido mientras hunde la cara en la almohada.

-¡Hola, corazón!
-Vete a la m…- Levanta la cabeza de golpea cuando la voz cantarina le chirría en los oídos y su amigo se ríe al otro lado del auricular.
-¿Todo bien? Al final no volvisteis anoche… ¿Tan bien cocina la madre de Tempo que de todos los que vais, ninguno volvéis?

TaeYang deja escapar una risa gutural.

-Sí, claro… Al menos, ya cocina mejor que tú.- se burla y suelta una carcajada cuando Dae se finge ofendido.- Nah, en serio… Sólo pasamos la noche, Choi-buin se empeñó y GD no le quiso decir que no.
-Ah…GD…- guardan silencio durante unos segundos.
-Lo echa de menos, ya lo sabes.
-Todos lo hacemos.

TaeYang chasquea la lengua, frustrado.

-Sabes a lo que me refiero.
-[…] Oye… ¿JiYong está ahí? Kush ha llegado hace un par de horas a buscarle, por nosequé del videoclip de She’s gone. ¿No habían arreglado ya ese tema?
-Se supone…- Tae se incorpora con el móvil en la mano.- Espera, que te lo paso… ¡¡Mierda!!
-¿Ocurre algo?
-¡¡Mierda, mierda, mierda!!
-¿¡YoungBae!?
-¡¿Qué hora es?!
-Las diez… ¿por?
-Vale, pues ponte a rezar por que nadie se entere de nada… O mejor aún, para que nadie en la casa se haya levantado aún.
-¿Y eso?- DaeSung suena alarmado.
-Se ha ido a dormir con él. ¡¡Mira que me lo tendría que haber imaginado, ¿eh?!! Si es que cómo se le ocurre. ¡Están durmiendo juntos otra vez!
-¡¡¿¿En casa de su madre??!!- la alarma se convierte en urgencia. -¿Se les ha ido la olla?
-Escucha, te llamo en un rato, ¿de acuerdo?- TaeYang se viste como mejor puede en esas circunstancias.- Voy a ver si consigo sacarlo de su cuarto sin que nadie lo note.

Sale disparado por la puerta, procurando no hacer ruido hasta la habitación de SeungHyun, y suelta un suspiro de alivio al ver la puerta cerrada. Esa es una buena señal.
Entra con cuidado y confirma sus temores. Despatarrado sobre la cama, con la mejilla sobre la cabeza de T.O.P, el brazo de éste como manta y las piernas entrelazadas se encuentra su capitán.

Por un instante, un instinto protector hacia sus amigos se convierte en el sedante para sus nervios, sonriendo al darse cuenta de que los ve tranquilos y en paz, descansados por primera vez en mucho tiempo. Craso error, perder el tiempo mirándolos.

-¿Son novios?

Cuando se da la vuelta, HaeYoon los está observando, curiosa, desde la puerta. Dichosa cría, menuda oportunidad.

-¡¡No, no, chiquitina…!!- manotea en su dirección dispuesto a sacarla, pero la niña entra en el cuarto y se detiene a los pies de la cama.
-Eomma dice que es imposible que hyung* durmiera tan mal a menos que estuviese acostumbrado a dormir con alguien.- TaeYang parpadea, sorprendido.- Y mi amiga SoEun dice que cuando dos personas duermen juntas es que son novias.
-¿Tu mamá ha dicho eso?- intenta salirse por la tangente, pero, joder, es una cría de doce años.

La niña asiente.

-¿JiYong oppa* es el novio de hyung?
-Ma-EumEul*!- la aparición de la madre de su amigo en la puerta le hiela a TaeYang la sangre en las venas.- Deja a tu hermano en paz, que está durmiendo… YoungBae, corazón… Sal tú también. ¿Te apetece desayunar?

Para cuando quiere darse cuenta, TaeYang se encuentra fuera de la habitación en dirección a la cocina, con la niña de vuelta a sus juegos matutinos y la madre cotorreando alegremente a su alrededor mientras prepara el desayuno. Hasta que la curiosidad lo vence.

-Bu-in… ¿No le parece raro?

La mujer tan sólo sonríe.

-Mi hijo está durmiendo por fin. Está tranquilo, relajado. Está feliz desde que llegasteis ayer y después de días preguntándome por qué no duerme, descansa. Créeme, si verlo así, exento de preocupaciones supone que duerma con alguien, me da lo mismo si es hombre, mujer o marciano. Conozco a mi hijo y lo más importante aquí es que está donde debe estar…

Un sentimiento de gratitud inunda a Tae y parece que ella lo nota, porque reacciona como cualquier madre haría; poniendo más comida en el plato.

-¿Entonces…?
-Entonces…
-¿Nos deja que nos lo llevemos de vuelta a casa?
-Por favor… ¡os lo pido!

Ataca el plato con ganas. Parece que las cosas empiezan a mejorar para todos y pronto volverán a estar los cinco juntos
Sonríe al recordar la conversación con HaeYoon. Y encima, vuelve a casa con munición para devolverles sus bromas a esos dos.

[G-TOP] El Arte de Hacer Reír
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: El arte de hacer reír.
Autora: Yo
Pairing: G-TOP [Kwon JiYong/Choi SeungHyun] G-DragonXTempo
Band: BIGBANG
Género: Fluffy
Resumen: T.O.P es incapaz de ponerse serio cuando JiYong está cerca… Ni siquiera mientras trabaja.
Disclaimer: ¿Nos ahorramos lo de que no me pertenecen y tal? Ocupan gran parte de mi tiempo, así que, a su manera, me pertenecen un poquito aunque duerman el uno con el otro.
NdA: Transcurre durante la grabación de Iris.


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[Why so serious?]T.O.P es incapaz de ponerse serio cuando JiYong está cerca… Ni siquiera mientras trabaja.

Cuando esa misma tarde les ha dicho a todos que le tocaba rodar uno de los besos con JyuNi, todos han armado jaleo hasta que se les ha permitido acompañarlo. Casi le han dado ganas de echarse las manos a la cabeza por ese comportamiento entre amistoso e infantil, un grupo de amigos vacilando al colega porque se ha ligado a la chica guapa y es su primera salida en público. Sonríe.

Y ahora está allí, pelado de frío con una triste gabardina por todo abrigo en mitad de la autovía, esperando a que la escena dé comienzo mientras los cuatro idiotas que tiene por compañeros de piso se vacilan los unos a los otros veinte metros más allá, rodeados de cables, pantallas y una mesa con té y café caliente y un montón de bollitos.

Se le escapa una sonrisa mientras los mira, pero se obliga a ponerse serio cuando se da la señal y JyuNi se acerca corriendo sobre los finos tacones, peligrosamente altos, atravesando la calle.
El tacón se tuerce de un modo extraño y se engancha en la gravilla, haciéndola tropezar.

La toma tiene que repetirse y ella saca la lengua entre divertida y avergonzada, obligándolo a sonreír.
Cuando regresa de nuevo a su posición, sus compañeros de fatigas tienen las narices pegadas a los monitores, riendo en silencio mientras le dirigen gestos de ánimo en diferentes grados y escalas y sonrisas socarronas que intenta ignorar mientras se concentra de nuevo en Vic y en la situación.

¿Quién dijo que actuar fuera fácil?

La escena comienza de nuevo y tan sólo se escucha el ruido de la calle. Alguien le señala un punto y mira hacia la cámara estipulada. Vic es serio, paciente. Un predador tras su presa, tratando de parecer distante, atrayente…
JyuNi llega hasta él y ésta vez todo sale según lo previsto… salvo porque a él se le escapa la carcajada.

-¡Cortad! ¿Se puede saber qué ha pasado?
-Perdón…– JiYong ni los mira, demasiado ocupado desenredándose el cable que se le ha enredado en el tobillo.– Sólo quería ver la escena más de cerca…

Normalmente sabe que no es tan patoso y casi se preocuparía al verlo así si no hubiese captado en el acto el brillo travieso en los ojos.
Arruga la nariz en su dirección y le hace un gesto con la barbilla. Líder de pacotilla, si él no trabaja los demás parecen obligados a tomarse un descanso.

Se pone serio y devuelve las manos heladas al bolsillo, de nuevo la mirada fija en nada mientras espera el ya familiar sonido de advertencia.
Todos a sus posiciones, dispuestos a rodar. La toma tiene que quedar bien, se está quedando congelado allí parado y no quiere imaginar cómo estará Jyu con esa falda que debe llevar puesta.

La cosa va bien, ella incluso ha conseguido comenzar sus frases y de repente no puede evitarlo. Se le van los ojos detrás de él, parece hipnótico, plantado justo en frente con las manos en los bolsillos de un jersey que le podría dar tres vueltas, balanceándose de atrás adelante con un gesto de concentración en la cara.
Le tiemblan los hombros por la risa contenida y JyuNi, sin saber por qué, estalla en carcajadas contagiosas.

-¡Se está riendo! ¡SeungHyun oppa se está riendo!
-¡¡Lo siento, lo siento!!

Mira a su alrededor avergonzado mientras los idiotas de sus amigos se descojonan en su cara. Pero él no se ríe. Es decir… Está allí, todavía de frente, aún sonriente y con las manos en los bolsillos, pero ya no se balancea. Se queda mirándolo durante unos segundos, quieto, notando cómo se va calmando cuando de repente el mocoso le arruga la nariz y le dedica esa mueca burlona tan suya. ¡Será…!

Salta un poco y da varias vueltas, tratando de recuperar la concentración junto con el calor perdido. Cuando regresa a su posición inicial, todo el mundo corriendo de un lado a otro para salir del plano, JiYong ya no está.
Encoje los hombros mentalmente pensando que tal vez sea mejor así y vuelve a la seriedad de su personaje.

-Vale, cortad otra vez…– parpadea, sorprendido, ya que esa vez no ha durado unos segundos, y mira a su alrededor buscando al causante del error.– Seung, intenta no parecer tan serio… Vic quiere camelarse a esa chica, no asustarla poniéndole su mejor cara de asesino.

Las risitas desperdigadas lo pillan desprevenido y Dae y Ri esconden la cabeza en el hombro del otro mientras Tae se desternilla con la frente sobre la mesa y las lágrimas corriendo libremente por sus mejillas.
¿Demasiado serio? ¿Cara de asesino? Coño, es lo que Vic es… ¿Y dónde diantres está el champiñón?

Se le escapa un bufido vaporoso y pega dos botes otra vez antes de quedarse muy quieto. Le llega la señal y busca su cámara frente a él mientras escucha el taconeo que le alcanza por detrás.
Esa vez, la sorpresa dura dos segundos y quizás está tan concentrado que de algún modo no se nota.

G sonríe y le dedica un mini-saludo antes de esconder de nuevo la mano dentro de la sudadera, encogido en el atril móvil bajo la cámara.
Esa vez no quiere que las cosas salgan mal y en cuanto nota que la sonrisa le alcanza los ojos simplemente baja las pestañas y mira al suelo. La sonrisa es pequeñita, tirándole de las comisuras de los labios con insistencia, pero la contiene, convirtiéndola en un gesto casi imperceptible.

O al menos eso espera.

Jyu sigue hablando y él la observa de reojo. Cualquier cosa antes de mirarlo a él, con las orejas coloradas y el moñete de la coleta sobresaliendo por encima del cogote. Poco le falta para convertirse completamente en una pelota allí debajo y se pregunta cómo el muy idiota no ha cogido algo de abrigo antes de irse a sentar allí. Ese pensamiento le devuelve la concentración y es capaz de seguir la escena, completamente convertido en Vic, observando con fijeza a su compañera, pero la cámara se mueve y él con ella, colocándose de nuevo en su radio de visión.

De verdad que está muerto de frío, pero está ahí plantado, tan serio como si de uno de sus vídeos se tratara y Seung casi está convencido de que en cualquier momento saltará con alguna de las suyas, dando ideas y molestándose cuando algo sale como el culo, pero tan sólo se le ilumina la cara en una sonrisa de ánimo cuando nota que lo vuelve a mirar. Lo ve resoplar hasta que se le despega el flequillo de la frente pero sin poder evitar que inmediatamente después le caiga sobre la nariz y esa vez para T.O.P contener la risa es todavía más difícil, así que desvía la mirada hacia JyuNi y casi suelta un suspiro de alivio cuando se da cuenta de que el momento ha llegado y le toca reaccionar.

Se gira de golpe, casi sin pensárselo y presiona sus labios contra los de la chica – quien no necesita fingir para expresar la sorpresa que la embarga – y deja que sus manos actúen solas, acunando el frío rostro entre ellas. Pasan unos pocos segundos que se le hacen eternos hasta que la nota relajarse y rodearlo con los brazos. Segundos enteros hasta que parece que el director ha quedado satisfecho.
No ha sido un gran beso, si considera que podría haber sido más suave, menos agresivo, pero era eso o volver a estropear la toma y no estaba dispuesto.

Se endereza, sonriente y la aparta el pelo de la cara. Ella se deja hacer, devolviéndole una sonrisa tímida.

-Al final no ha estado tan mal, ¿eh?
-No, no ha estado.– está algo ronco, cosa que no entiende porque no ha hablado apenas, y se sopla entre los dedos para entrar en calor.– Ahora a ver cómo queda.

Ve cómo ella sonríe aún más, casi dispuesta a decir algo cuando el vaso de café caliente aparece ante sus narices.

-Estás helado.– JiYong sonríe hacia él, todavía con el vaso extendido al tiempo que le da otro a Jyu.– ¿De qué te reías, payaso?

La risa que sigue a las palabras de su capitán es suave y pausada, agradecida por el café que se toma de un trago.

-De ti, sinsustancia. ¿Qué diablos hacías ahí abajo?
-No me dejaban ver desde la pantalla, así que me acerqué más a ver qué tal lo hacías.– puede ver que esconde las manos dentro de las largas mangas al tiempo que se rodea con los brazos y vuelve a preguntarse dónde diablos tendrá la chaqueta.– No quedas mal. Hasta sales guapo.
-¡Tú sí que…! Te voy a dar un palo, chiquitín…

Lo pilla por la capucha mientras trata de huir y lo abraza por detrás, hundiendo sus propias manos en los bolsillos de la sudadera. No sabe si quiere quitarle el frío o ser él quien se beneficie de ese calor, pero de todos modos agradece que G tan sólo se acomode debajo de su barbilla, tirando ligeramente hacia donde los otros tres siguen cómodamente sentados y abrigados.

Parecen un par de patos caminando de esa guisa pero no les importa ni notan a nadie, a pesar de la mirada extraña y la amplia sonrisa que la olvidada JyuNi les dedica.
Sus amigos lo reciben entre palmadas y gritos, mostrándole la repetición de la escena en la pantalla. Seung sonríe, satisfecho, mientras G-Dragon se pega más a su pecho, tiritando.

-¿Te has olvidado de la cazadora?– se lo susurra al oído, casi paternalista.
-No… Pensé que iba a moverme más, pero al final me que quedado congelado.
-Tarado… Menudo ejemplo de líder.– llega el beso y se le escapa media sonrisa viendo la escena.– Whoooa, no ha quedado tan mal.
-¿Tarado yo?– aprieta la boca en un mohín displicente más propio de los niños pequeños, pero se limita a arrebujarse aún más entre los brazos de su hyung.– Oye, hyung…
-¿Huhumm?– el final del beso parpadea en la pantalla.
-Hyung-nim… ¿Qué tal ha estado? Besar a alguien desconocido para uno frente a la pantalla.
-¿Eh?– la frase atrae su atención y roza sin querer su oreja con los labios. Sonríe.– ¿Quieres la verdad? ¡Estaba demasiado muerto de frío para fijarme!

[G-TOP] Cotidiano
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: Cotidiano
Autora: La misma de siempre.
Pairing: Kwon Jiyong [G-Dragon] x Choi Seunghyun [T.O.P]
Band: BIGBANG
Género: Fluffy
Resumen: Lo dicho… Momentos cotidianos.
Disclaimer: Que vivan las madres que los parieron y la agencia que los contrató.



__________________________

[Noches en vela y café con azúcar]No importa qué tipo de súper estrella sea uno, o qué tipo de trabajo desempeñe, al final de cada día siempre volverá a casa y hará las cosas más normales, comunes y corrientes que pueda hacer cualquiera. Eso es algo que siempre había pensado… Incluso antes de convertirse en un puñetero ídolo de masas.

***

Despierta con un rasgueo constante y hay una luz al final de la oscuridad esperada. Sólo puede percibir las sombras en movimiento pero suspira y se frota los ojos, estirando cada músculo hasta que duele y del dolor surge algo bueno y el hormigueo de sus extremidades desaparece.

Aparta las mantas y se sienta en la cama con la mirada puesta en las sombras y el haz de luz que las envuelve y arrincona. El rasgueo continúa a un febril compás que martillea su cerebro y amenaza con volverlo loco y simplemente se levanta y se acerca, apoyando una mano a cada lado y la barbilla junto a su oreja.
Ni siquiera necesita preguntar qué hace despierto a esas horas ni en qué trabaja con tanta insistencia. No recibiría respuesta, tampoco, ya que la cabeza hundida entre los hombros ni siquiera se ha movido en algún tipo de gesto de reconocimiento al acercarse a su espalda.

No necesita ser un genio para darse cuenta de que lo que tiene delante es una canción, ni tampoco que se ha atascado con ella en un punto crítico. Demasiado crítico, si ha mantenido esa mente creativa a mil revoluciones por segundo a esas horas de la noche.

Se limita a leer la letra en silencio, concentrándose en ella y en el leve tarareo que sólo estando tan cerca puede oír. Es casi hipnótico y la melodía entra lentamente en su mente dormida, poniendo en marcha su propio mecanismo. La historia se cuenta en su cabeza y de pronto la letra está tan clara como el agua. Forma parte de él, tanto que ni se plantea por qué de repente el bolígrafo está entre sus dedos y la mirada del otro fija en su barbilla mientras el mismo frenesí mueve su mano.
Se detiene de golpe y traza una línea bajo las palabras. Titubea, duda y los dedos del pequeño cubren los suyos. Le devuelve el bolígrafo, dos borrones, tres palabras cambiadas de orden y varias frases más tarde, la canción está terminada y JiYong sonríe, complacido, apoyando la frente contra la mesa.

SeungHyun deja caer la cabeza y nota cada músculo de los hombros entumecidos. No se ha movido y por la luz que entra lentamente a través de las rendijas, el tiempo ha sido más largo de lo que habría imaginado. Se arquea y retira los brazos de su posición. Le revuelve el pelo sedoso con los dedos y regresa a la cama sin hacer ruido, cerrando los ojos de inmediato.
Pocos segundos más tarde nota el cuerpo templado deslizarse en la cama a su lado, el brazo sobre su cintura y un suspiro satisfecho que le indica que el sueño le ha llegado con ganas.

Sonríe y se pregunta mentalmente cuándo esas noches en vela llenas de letras y melodías que ocupaban su mente se volvieron cotidianas. Cuándo despertarse a media noche y terminar una canción a tiempo para ver el amanecer se había vuelto normal para él.
Cuándo llamarlo mentalmente “pequeño” una constante… Y cuándo no poder dormirse hasta tenerlo en la cama una necesidad.

__________________________

-Buenos días…

Se da cuenta de que el alegre saludo de DaeSung sólo le arranca un gruñido de queja y de que no echa azúcar en el café antes de tirarse en el sofá con los ojos cerrados y un brazo sobre ellos y eso le hace sentirse un poquito culpable. Pero sólo un poquito, porque a cambio ahora tienen una canción genial a la que llamar “suya”, de los dos.

Se muerde el labio inferior para acortar la sonrisa que se le escapa y deja a GaHo en el suelo para recoger una taza.
Maniobra, evita pisar a los perros, ahuyenta a SeungRi de la cocina, y le pide a Dae que despierte a TaeYang antes de irse a dar de comer al erizo hermano de DdoChi.

-Levanta, anda.- suaviza la voz para no molestarlo y le quita el brazo de los ojos, poniéndole una aspirina en una mano y un vaso de agua en la otra mientras tira de él para incorporarlo.- Perdona.

Se le sienta detrás para que pueda apoyarse en él y le aprieta los hombros, un cruce entre masaje y consuelo mientras lo ve tomarse el medicamento.
Desliza una mano por su brazo y le quita el vaso vacío mientras mueve la cabeza para dejarlo apoyar la suya cómodamente en su hombro, los ojos de nuevo cerrados.

-¿Tiene azúcar?
-Dos cucharadas.
-Al mío se me ha olvidado echarle el azúcar.
-Lo sé, por eso te he traído uno nuevo.

Sonríe mientras SeungHyun se relaja contra él y se recuesta contra el sofá.

-Al menos tenemos una canción estupenda.
-A costa de mi salud.- tiene que girar la cabeza desde esa posición pero puede ver que las comisuras de la boca se le han curvado.
-No te quejes tanto. Yo no te desperté.
-No con palabras, desde luego…
-¡Pero si no metí ruido!

Esa vez el ruido de la garganta le indica que se está riendo.

-Casi podía oírte pensar…
-¡Eh, par de dos! Pies fuera.

Sorprendido por la entrada repentina de YoungBae, JiYong levanta la pierna y la deja suspendida en el aire, aún en medio del paso. La mano de T.O.P le coge la pantorrilla y la cruza sobre las suyas, ya estiradas del todo en el sofá.
Se le recuesta de nuevo con los ojos cerrados y casi no puede moverse, pero no está incómodo.

Ri y Dae reaparecen parloteando con un calendario en las manos y se tensa de nuevo, alerta, pero nada surge de los dos. Se limitan a pasar por su lado como si nada estuviera fuera de lugar.
La televisión es encendida y las cadenas pasan una y otra vez mientras sus amigos y compañeros siguen charlando.
La mano de hyung-nim sigue sobre su muslo, relajada, y la respiración del mayor se acompasa poco a poco hasta notar que se ha quedado dormido, el café que aún humea olvidado sobre la mesa.

Mira a su alrededor y todo parece tan normal, tan común… ¿Cuándo se ha vuelto así? ¿Cuándo nada de lo que hagan los unos o los otros ha dejado de extrañar al resto? ¿Cuándo dejarle dormirse encima de él consigue aquietar cada nervio en él hasta el punto de que dejarse ir se ha vuelto tan corriente que a nadie le llama la atención o le molesta? Simplemente caer sobre el sofá y claudicar, los dedos recorriendo suavemente un fragmento de la piel, la cabeza inclinada sobre la suya y el sonido de las voces adormeciéndolo lentamente junto a su hyung.

Y sobre todo… ¿Desde cuándo diablos sabe él que el café le gusta con azúcar?

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