Missing Mile

This is the end of highway to hell


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[G-TOP] Cotidiano
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: Cotidiano
Autora: La misma de siempre.
Pairing: Kwon Jiyong [G-Dragon] x Choi Seunghyun [T.O.P]
Band: BIGBANG
Género: Fluffy
Resumen: Lo dicho… Momentos cotidianos.
Disclaimer: Que vivan las madres que los parieron y la agencia que los contrató.



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[Noches en vela y café con azúcar]No importa qué tipo de súper estrella sea uno, o qué tipo de trabajo desempeñe, al final de cada día siempre volverá a casa y hará las cosas más normales, comunes y corrientes que pueda hacer cualquiera. Eso es algo que siempre había pensado… Incluso antes de convertirse en un puñetero ídolo de masas.

***

Despierta con un rasgueo constante y hay una luz al final de la oscuridad esperada. Sólo puede percibir las sombras en movimiento pero suspira y se frota los ojos, estirando cada músculo hasta que duele y del dolor surge algo bueno y el hormigueo de sus extremidades desaparece.

Aparta las mantas y se sienta en la cama con la mirada puesta en las sombras y el haz de luz que las envuelve y arrincona. El rasgueo continúa a un febril compás que martillea su cerebro y amenaza con volverlo loco y simplemente se levanta y se acerca, apoyando una mano a cada lado y la barbilla junto a su oreja.
Ni siquiera necesita preguntar qué hace despierto a esas horas ni en qué trabaja con tanta insistencia. No recibiría respuesta, tampoco, ya que la cabeza hundida entre los hombros ni siquiera se ha movido en algún tipo de gesto de reconocimiento al acercarse a su espalda.

No necesita ser un genio para darse cuenta de que lo que tiene delante es una canción, ni tampoco que se ha atascado con ella en un punto crítico. Demasiado crítico, si ha mantenido esa mente creativa a mil revoluciones por segundo a esas horas de la noche.

Se limita a leer la letra en silencio, concentrándose en ella y en el leve tarareo que sólo estando tan cerca puede oír. Es casi hipnótico y la melodía entra lentamente en su mente dormida, poniendo en marcha su propio mecanismo. La historia se cuenta en su cabeza y de pronto la letra está tan clara como el agua. Forma parte de él, tanto que ni se plantea por qué de repente el bolígrafo está entre sus dedos y la mirada del otro fija en su barbilla mientras el mismo frenesí mueve su mano.
Se detiene de golpe y traza una línea bajo las palabras. Titubea, duda y los dedos del pequeño cubren los suyos. Le devuelve el bolígrafo, dos borrones, tres palabras cambiadas de orden y varias frases más tarde, la canción está terminada y JiYong sonríe, complacido, apoyando la frente contra la mesa.

SeungHyun deja caer la cabeza y nota cada músculo de los hombros entumecidos. No se ha movido y por la luz que entra lentamente a través de las rendijas, el tiempo ha sido más largo de lo que habría imaginado. Se arquea y retira los brazos de su posición. Le revuelve el pelo sedoso con los dedos y regresa a la cama sin hacer ruido, cerrando los ojos de inmediato.
Pocos segundos más tarde nota el cuerpo templado deslizarse en la cama a su lado, el brazo sobre su cintura y un suspiro satisfecho que le indica que el sueño le ha llegado con ganas.

Sonríe y se pregunta mentalmente cuándo esas noches en vela llenas de letras y melodías que ocupaban su mente se volvieron cotidianas. Cuándo despertarse a media noche y terminar una canción a tiempo para ver el amanecer se había vuelto normal para él.
Cuándo llamarlo mentalmente “pequeño” una constante… Y cuándo no poder dormirse hasta tenerlo en la cama una necesidad.

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-Buenos días…

Se da cuenta de que el alegre saludo de DaeSung sólo le arranca un gruñido de queja y de que no echa azúcar en el café antes de tirarse en el sofá con los ojos cerrados y un brazo sobre ellos y eso le hace sentirse un poquito culpable. Pero sólo un poquito, porque a cambio ahora tienen una canción genial a la que llamar “suya”, de los dos.

Se muerde el labio inferior para acortar la sonrisa que se le escapa y deja a GaHo en el suelo para recoger una taza.
Maniobra, evita pisar a los perros, ahuyenta a SeungRi de la cocina, y le pide a Dae que despierte a TaeYang antes de irse a dar de comer al erizo hermano de DdoChi.

-Levanta, anda.- suaviza la voz para no molestarlo y le quita el brazo de los ojos, poniéndole una aspirina en una mano y un vaso de agua en la otra mientras tira de él para incorporarlo.- Perdona.

Se le sienta detrás para que pueda apoyarse en él y le aprieta los hombros, un cruce entre masaje y consuelo mientras lo ve tomarse el medicamento.
Desliza una mano por su brazo y le quita el vaso vacío mientras mueve la cabeza para dejarlo apoyar la suya cómodamente en su hombro, los ojos de nuevo cerrados.

-¿Tiene azúcar?
-Dos cucharadas.
-Al mío se me ha olvidado echarle el azúcar.
-Lo sé, por eso te he traído uno nuevo.

Sonríe mientras SeungHyun se relaja contra él y se recuesta contra el sofá.

-Al menos tenemos una canción estupenda.
-A costa de mi salud.- tiene que girar la cabeza desde esa posición pero puede ver que las comisuras de la boca se le han curvado.
-No te quejes tanto. Yo no te desperté.
-No con palabras, desde luego…
-¡Pero si no metí ruido!

Esa vez el ruido de la garganta le indica que se está riendo.

-Casi podía oírte pensar…
-¡Eh, par de dos! Pies fuera.

Sorprendido por la entrada repentina de YoungBae, JiYong levanta la pierna y la deja suspendida en el aire, aún en medio del paso. La mano de T.O.P le coge la pantorrilla y la cruza sobre las suyas, ya estiradas del todo en el sofá.
Se le recuesta de nuevo con los ojos cerrados y casi no puede moverse, pero no está incómodo.

Ri y Dae reaparecen parloteando con un calendario en las manos y se tensa de nuevo, alerta, pero nada surge de los dos. Se limitan a pasar por su lado como si nada estuviera fuera de lugar.
La televisión es encendida y las cadenas pasan una y otra vez mientras sus amigos y compañeros siguen charlando.
La mano de hyung-nim sigue sobre su muslo, relajada, y la respiración del mayor se acompasa poco a poco hasta notar que se ha quedado dormido, el café que aún humea olvidado sobre la mesa.

Mira a su alrededor y todo parece tan normal, tan común… ¿Cuándo se ha vuelto así? ¿Cuándo nada de lo que hagan los unos o los otros ha dejado de extrañar al resto? ¿Cuándo dejarle dormirse encima de él consigue aquietar cada nervio en él hasta el punto de que dejarse ir se ha vuelto tan corriente que a nadie le llama la atención o le molesta? Simplemente caer sobre el sofá y claudicar, los dedos recorriendo suavemente un fragmento de la piel, la cabeza inclinada sobre la suya y el sonido de las voces adormeciéndolo lentamente junto a su hyung.

Y sobre todo… ¿Desde cuándo diablos sabe él que el café le gusta con azúcar?

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