Missing Mile

This is the end of highway to hell


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[Gaho&Family] El Líder de la Manada
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: El líder de la manada.
Autora: Kaderin
Pairing: Supuestamente G-TOP implícito. ¿Realmente? No lo tengo muy claro… ¿Gaho y su familia?
Resumen: DaeSung llega a casa y enciende la televisión mientras intenta que los perros no se descontrolen cuando el programa de César Millán por el canal internacional le llama la atención.
Disclaimer: A Boss lo compró TaeYang en un arrebato (o se lo regalaron en un arrebato... Lo único que me quedó claro es que se enamoró del perro nada más tenerlo en los brazos), a Charlie se lo regalaron los chicos a T.O.P hace años (por lo que en realidad es mayor que Gaho y Boss) y Gaho fue un regalo de la madre de JiYong por su cumpleaños, pero, ¿y ellos? *suspira*
N/A: Fic pre-Jolie. Toda ésta idea me surgió de un par de gif de Gaho con T.O.P y JiYong, los tres vestiditos igual mirando a la cámara y otro de Gaho más quieto de lo que lo he visto nunca salvo que estuviera dormido, tumbadito en el sofá mientras T.O.P le acaricia la cabeza.
Por otro lado, ya sé que Charlie vive con la madre de T.O.P, pero aquí tiene que vivir en la casa de los chicos para que la cosa me cuadre.




[El líder de la manada]-¡Eomma, quiero subir al coche! ¡Eommaaa! ¡Porfaaaa!

El niño pasa corriendo justo al lado de DaeSung y éste tiene que maniobrar para evitarlo. Lleva un rato allí fuera, esperando a Ri mientras la madre y el niño hacen lo propio con el padre y ya ha dejado de escuchar la música que sale por sus cascos para observarlos, divertido.

El niño, no tendrá más de cuatro o cinco años, es un trasto que no deja de jugar de un lado para otro.

-Ahora no, YeoRim, ahora no. Ahora merienda mientras esperamos a que appa salga de comprar.
-Jo, pero es que yo quiero…
-YeoRim…

El pequeño quiere subirse a un coche mecánico de esos que se mueven al ritmo de una musiquilla y a la madre se le nota que está acabando con su paciencia mientras intenta que el pequeño se coma el bocadillo que le va partiendo a pedazos al tiempo que deja de alborotar, pero parece misión imposible.

-Eommaaaaaaa…

Cuando el niño pasa por enésima vez por debajo de las bolsas que tiene que andar levantando cada pocos segundos, DaeSung sonríe a la madre, quien inclina la cabeza en un avergonzado gesto de disculpa.

-¡YeoRim, basta ya!

Por fín lo sujeta del brazo y se limita a sentarlo en la silla justo a su lado, mientras el niño compone un gesto enfurruñado y mastica lentamente el bocado que acaban de meterle a la boca casi a la fuerza, pero parece que por fin lo ha entendido y permanece quieto en su asiento hasta que su padre aparece por la puerta con paso tranquilo y expresión cansada. Ni siquiera no se levanta hasta que su padre los alcanza y se inclina para tenderle el brazo.

-Está cansado.- es todo lo que la madre dice sin admitir que la agotada es ella.
-Normal. Ha sido una larga tarde.- el hombre la mira de reojo y no parece hacerla mucho caso, pero DaeSung se da cuenta de que, cuando por fin se levanta con el niño en brazos, también ha cargado con las bolsas de su mujer.- ¿Te damos una vuelta en el coche antes de irnos?
-No, que ya le he dicho antes que no iba a subir…- la advertencia suena firme en boca de la mujer, pero el hombre hace caso omiso.
-Bah, sólo es una vuelta.

Dae ríe, esperando de nuevo el torbellino, pero el niño tan sólo abre mucho los ojos, emocionado, y asiente vigorosamente con la cabeza, obediente y sin protestas por primera vez.

-¿De qué te ríes?- SeungRi lo sobresalta, pero tan sólo sonríe más ampliamente al verlo.
-Nada, nada… ¿Esa familia de ahí?- los señala con la cabeza.- La madre manda… pero el padre se sale con la suya.

SeungRi parpadea, pero rehúsa a preguntar. Con Dae nunca sabes lo que va a llamarle la atención.

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“Y no lo olvide. Es usted quien debe enseñarle quién ES el líder de la manada”

Tras dejar el mando sobre la mesa, colgar la chaqueta en el armario y guardar sus zapatos y los de Ri en el zapatero, Dae vuelve a la salita a tiempo para escuchar esa frase. Sorprendido, se da cuenta de que la televisión se ha encendido en el canal internacional y el programa aquel del tipo que domina a los perros con sólo un gesto… ¿Cómo se llama? ¡Ah, sí! El “Encantador de Perros” acaba de finalizar.

Con cautela y sólo por hacer la prueba, mira a su alrededor.

Bajo la mesa de cristal Charlie juega con una pelota de goma dura, girando la cabeza violenta y peligrosamente cerca de una de las frágiles patas. Ya le ha ordenado varias veces desde su llegada al apartamento unos minutos antes, que saliera del sitio, pero el cocker parece empeñado en acabar con la maldita pelota antes de… ¿que la pelota acabe con él?
Dae suspira cansinamente, convencido de que el animalito terminará pisándose una de esas largas orejas y se dará de bruces con la pata, tirándolo todo a su paso.

En el hueco entre el televisor y el sillón, Boss dormita sobre un montón de pelusa suave que, está convencido, antes de irse ellos estaba dentro de uno de los cojines que ahora pueblan el suelo. Parece que el terrier les tenga manía…

Y en la zona de la cocina, demasiado cerca de la basura, el temible sharpei de JiYong, Gaho, continúa royendo tranquilamente las asas de madera redondas de los cajones del mueble de los cubiertos.

Él ya se ha rendido. Que cuando sus dueños lleguen, se encarguen de ellos.
Por suerte para él, antes de terminar de desempaquetar lo que el vago de SeungRi “demasiado cansado” cuando llegaron, dejó sobre la barra de la cocina, los tres entran por la puerta bajo su atenta mirada.

Tres saludos en grados diferentes. Está el que entra en cabeza y saluda con un “buenas” de voz suave y sonrisa perdida, distraído con algo, deja las zapatillas ordenadamente junto al zapatero – sin guardarlas, cómo no – y cuelga la chaqueta del perchero antes de ver el desastre de la sala.

-¡¡Boss!! – el perro levanta las orejas, alerta frente a la voz de su dueño y menea ligeramente la cola antes de esconder la cabeza entre las patas, lanzando una mirada triste que le evita una mayor riña de su dueño, quien se limita a recogerlo, darle un ligero, leve, levísimo azote en el trasero, tan suave que podría haber engañado al mejor observador y haber pasado por una caricia y acto seguido, empieza a recoger el desastre ocasionado.

Desde luego, Boss adora a TaeYang y TaeYang quiere a rabiar al bichejo. E incluso puede que cuando él está presente, el terrier se convierta en el perro más educado del mundo… Pero está claro que YoungBae hyung no es el líder de esa manada. El líder de Boss, puede. De la manada, DaeSung lo duda muchísimo.

El segundo en aparecer por la puerta es JiYong, quien saluda casi a voz en grito mientras deja caer la chaqueta donde puede. Eso sí, los zapatos acaban de inmediato bien colocados en el zapatero… Que no se diga que unas zapatillas a G-Dragon se le estropean.
No tarda en advertir a Gaho, a pesar de que nada más oírle, el perro ha tratado de esconderse detrás del cubo de la basura.

-Te veo las arrugas, Gaho. No te escondas…- entre risas, JiYong consigue que el perro se confíe y asome el morro, pensándose muy mucho si salir o no al encuentro de su amo. - ¿Ha tomado su medicina, Sung-ie?

DaeSung casi tiene tentaciones de soltar una carcajada cuando el sharpei sale corriendo en dirección a la sala ante la mención de la medicina, siendo interceptado a medio camino, pero se limita a negar con la cabeza y seguir observando la escena.

T.O.P no coloca las zapatillas, pero al menos las lanza dentro del mueble y cuelga su chaqueta y la de JiYong en la percha de la entrada, sonríe ligeramente en su dirección y saluda con la cabeza antes de frotarse los ojos y caminar hacia la sala. Charlie suelta al instante la pelota y sale corriendo a su encuentro, pero el chico no se detiene ni lo saluda, se limita a recogerlo al paso y acariciarlo como si fuera un peluche mientras se tira cuan largo es en el sofá, con el nervioso cocker bien sujeto sobre su pecho. Las caricias circulares en el pelaje del perro no tardan en adormecerlo. Puede que T.O.P hyung no sea un buen ejemplo de líder de manada… Pero por lo menos ha conseguido calmar al animalillo durante un rato.

-Vamos, Gaho, tómatelo… - JiYong permanece acuclillado junto a Gaho, intentando abrir la tenaz mandíbula del animal con la mano mientras éste, tozudo, tira con todas sus fuerzas tratando de liberarse. – Gaho… Tienes que tomarte las pastillas, venga.

El perro suspira y se agita y finalmente Ji se levanta, jadeando por el esfuerzo y se dirige al frigorífico. Está visiblemente molesto y prácticamente bufa cuando abre el frigorífico para buscar algo con lo que disimular el medicamento.
Cuando lo encuentra envuelve las pastillas y lo llama de nuevo, meloso, pero Gaho ya no se fía y lo observa desde donde está, dubitativo.

JiYong se enfada y produce un fuerte sonido con la lengua que sobresalta tanto a Dae como a quien va dirigido.

-¡¡Gaho, basta!! Tómatelo.

Es tajante y, asombrosamente Gaho obedece y traga sin rechistar, las orejas gachas y los ojos tristes. Sorprendido, DaeSung mira a su líder con un nuevo respeto. Puede que él no sea un mal líder de manada, no señor… Hasta que otro grito lo ensordece.

-¡¡Gaho bájate de ahí!! - Para cuando vuelve a mirar, el perro, que tenía las patas apoyadas en el sillón en el que Ji se ha dejado caer baja de un salto y gime. – No, chico, ya sabes que no puedes subirte aquí…

Se lo dice mientras le acaricia la cabeza y le rasca tras las orejas para minimizar el enfado anterior, pero el aspecto tristón del perro no se va con facilidad hasta que Dae ve cómo T.O.P deja caer un brazo hasta casi el ras del suelo, llamando a Gaho con un chasquido de dedos y rascándole la cabeza en cuanto el perro se le acerca contento.
Charlie levanta la cabeza durante un segundo desde su posición y su dueño se mueve un poco para hacer hueco al sharpei en su sofá.

-¡Hyun, no!

Pero el otro ni se inmuta. Se limita a abrir un ojo para contestar al líder mientras sigue acariciando el sedoso pelaje de Charlie aún encima de su pecho y acomoda a un Gaho satisfecho bajo el otro brazo.

-Qué más dará… Tan sólo quiere descansar. Déjalo.

En cuanto la frase termina, son los tres dueños caninos a los que toca sorprenderse. Sin parecer que venga a cuento, un risueño DaeSung se ríe a carcajada limpia desde la cocina sin poder contenerse y hasta que las lágrimas se le saltan y le duelen los costados.
Y es que ahora a DaeSung le ha quedado claro que los líderes de su manada dejan bastante que desear como tales... aunque él mismo, no cambiase a ninguno. Ahora, eso sí, si tuviese que calificar a su familia, Gaho ya le ha dejado muy claro que JiYong es la eomma a la que hay que obedecer... ¡¡pero T.O.P es el appa que le deja salirse con la suya!!


EDIT: Éste fic fue escrito mucho antes del fallecimiento de Boss. Se le recuerda con cariño. Descansa, pequeño.

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