Missing Mile

This is the end of highway to hell


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[Hanaritz] Dramas y echarte de menos
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: Dramas y echarte de menos.
Autora: Kaderin
Pairing: Hanaritz (Han Wang x Aritz Castro)
Fandom: Team Vuela
Rating: TP    
Genre: Pairing chicoxchico. Fluff.
Resumen: Si se echan de menos, se draman. Pero como no hay etiquetas que valgan, no va a admitirse.
Disclaimer: Se pertenecen el uno al otro, pero los tomo prestados un ratito.
NdA: Para mi Julita <3. No es lo mejor que me ha salido y está hecho deprisa y corriendo… Pero necesita un poco de amorcio ahora mismo y yo que deje de dramar un poquito.



No se han separado en días, pero cuando lo hacen, todo es un drama. Están apáticos, distraídos… Se echan de menos, joder, pero cosa mala. Y Aritz empieza a estar hasta las pelotas. ¿Cómo diablos puede echarle tanto de menos si apenas llevan día y pico separados?
Le pican los dedos sobre la pantalla, mirando, nervioso, cómo se enciende y se apaga.

-¿Compramos toallitas? – La voz femenina apenas traspasa la neblina de su cabeza.
-Sí, claro.
-¿Con olor a nenuco?
-¿Eh?

Mira, distraído, a la chica que le acompaña. Ésta le sonríe, divertida, con un paquete de toallitas de bebé en las manos.

-¿Para qué cojones necesitamos eso?- frunce el ceño, intentando enfocar los pasos de su memoria en dirección a la conversación que le ha llevado a ese punto.
-Para nada. Pero la expresión de tu cara ha sido divertida.- la chica sigue sonriendo y deja el paquete en su estante antes de volver a mirarlo. - ¿Se te va pasando ya, o me busco un chiste que contarte? Conozco algunos muy malos sobre chinos…

No puede evitarlo y se le escapa la carcajada. Franca, abierta. Se ríe con ganas y la cabeza echada para atrás.

-¿Tan obvio soy?
-Pues hombre… - la chica se encoje de hombros y arrastra el carrito de la compra- Un poquito, sinceramente.
-Perdona.- Aritz vuelve a fruncir el ceño levemente, mirando de nuevo a la pantalla sin notificaciones……. Bueno, no es del todo cierto eso. Notificaciones tiene. Unas cuantas. Bastantes, de hecho. Pero ninguna de quien quiere. El muy cretino está mudo. Ni se conecta, ni le lee, ni se digna en contestarle y está empezando a sentirse un poco dramático.- Es que…
-Tranqui. Si mi novio se pasase varias horas sin dar señales de vida, yo también estaría dramando.

Ella se ríe y Aritz tiene sentimientos contradictorios, pero por primera vez no reacciona a la palabra “novio”. Porque lo cierto es que se siente un poquito mujercita en esos momentos, agilipollado completamente por un estúpido teléfono que no suena como debe y un idiota granadino que no aparece.

Y así sigue, mirando la pantalla con el ceño fruncido y un nudo en el estómago cuando de repente se enciende y aparece su estúpida cara con una sonrisa todavía más estúpida. Y sus dedos no atinan a responder lo bastante rápido cuando se le escucha.

-¡¡Casi me como un bordillo!!

Ni un hola, ni un cariño… Ni un perdona por no aparecer. Sólo un “casi me como un bordillo”. Pues vale. No está ofendido. Para nada. Ni indignado. Ni le importa. Ni le interesa. Ni su voz sale más chillona que de costumbre cuando responde. No es como si su dignidad se sintiera ofendida ni su orgullo herido. Qué va.

-Pues jódete.- le sale con voz estrangulada y carraspea.- Para la próxima no vayas pensando en las nubes.
-¡No estaba pensando en las nubes!- le carean desde el otro lado.- Bueno, un poquito…

Y suena como un puchero, y no sabe por qué, pero eso le hace sentir un poquito mejor. Y sonríe.

-¿Crees que aprobarás?
-Creo que sí. He hecho el recorrido final y ejercido de taxista y todo. ¿Tú dónde andas?- Aritz sonríe un poco más.
-Mercadona. Con Nikki.

Hay un silencio pequeñito al otro lado que deshace del todo ese nudo en su estómago como si fuera mantequilla calentita y espera.

-Ah. Qué bien… ¿Con ella sólo?
-¡Por supuesto…! ¿Con quién iba a estar?
-Pues no sé… ¿tus amigos?- Aritz parpadea y reprime la risa en lo profundo de su garganta.
-Ah, ¿que ahora hacemos distinciones de amigos? Pues yo con Nikki me llevo muy bien…
-Ya veo, ya…

Aritz respira profundo y cuenta mentalmente.

-Qué pasa, Hanito… ¿Qué estamos celosos ahora, de tu amiga? ¡Venga, hombre, lo que me faltaba!
-¡No estoy celoso! No es eso…… es que…
-No lo estás. Ya. Y yo soy tonto y me chupo el dedo. Como que no nos conocemos ya.
-¡No, pues yo no…!
-Sí…
-Nooo.
-Sí.
-Ay, que te calles. Que eres tonto…

Aritz no contiene la carcajada ya, y se ríe todavía más fuerte cuando escucha el bufido indignado de Han en su oído.

-Es que eres un teatrero, Hani…

Han sólo bufa de nuevo y la sonrisa de Aritz se dulcifica.

-Te echo de menos.- confiesa, bajito y suave, esperando que le llegue y no tener que repetirlo.
-Yo a ti…- vuelve a sonar pucheroso, y casi puede imaginarlo inflando los mofletes y sacando el labio inferior.
-Pues no se te ha notado mucho.

No puede evitar que se le escape en un hilillo de voz, como un quejido que no es un quejido, a medio camino entre reproche y queja infantil. Y le toca a Han sonreír y es como si lo sintiera brillar sin mirarlo. Le alcanza como una oleada todo lo que su chino desprende, esa alegría que le colma de golpe y le da paz. Locura en medio de su excesiva calma.

-¿Me has echado mucho de menos, eh? Dí que sí…
-Ya te he dicho que sí…- intenta capear el momento incómodo como puede.
-Nah, pero mucho, mucho… Dilo.- el cabronazo está sonriendo de oreja a oreja y le encantaría pillarlo por banda allí mismo. Vuelve a sentir el hormiguéo en las puntas de los dedos y se resigna.
-Mucho mucho. Pero mucho.- la voz de Han, hasta su risa, se vuelven mayores de repente.
-Me he comido el bordillo por tu culpa. Pero no iba a decirle al profesor que estaba pensando en el idiota de mi… osea, de ti. En ti. Así que le he dicho que no lo he visto. Como soy chino y veo poco…

Aritz ríe con ganas.

-No seas tonto, anda… Tú procura que no te pase nada.
-Pero te echo de menos.
-Pues ven…
-No puedo.- vuelve a sonar pucheroso.- tengo el exámen mañana.
-Pues tendremos que echarnos de menos.- Han suspira.
-¿No puedes venir tú?
-¿Crees que no quiero? Pero sabes lo que hay.
-Pero te veo el miércoles.
-Iré a buscarte a la estación.- le llega el turno a Han de soltar una risita picarona.
-¿A la estación, eh? ¿Cómo la otra vez?- Aritz ríe y el tono se vuelve provocador e íntimo.
-Si es lo que quieres…
-Si es lo que quieres tú…
-Creo recordar que no te quejaste, precisamente.
-Bueno, bueno… Creo que no tenía yo mucha libertad para quejarme, tete…
-Pues nada. Si no te apetece, tampoco voy a obligarte.
-¡Aritz!- otra risa más que hace las delicias de Han.
-Tú vuelve conmigo pronto, Hani. Que echarte de menos no es tan bonito como parece.

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