Missing Mile

This is the end of highway to hell


[G-TOP] Buenas Noches, Buenos Días
Arashi Sleeping
fanfic_diaries
Título: Buenas noches, buenos días.
Autora: Yo
Pairing: G-TOP [Kwon Ji Yong/Choi SeungHyun] G-DragonXTempo
Género: Fluffy
Resumen: ¿Y si al llegar a casa del trabajo, cansado y con ganas de dormir, te encontraras con tu habitación invadida?
Disclaimer: ¿De verdad tenemos que pasar por esto? La política de YG no es lo bastante restrictiva como para no poder decir ‘míos’ sin que me coman…
NdA: Transcurre durante la grabación de Iris.



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[Cazador de Dragones]-¿Estás seguro de no venirte con nosotros a tomar algo, SeungHyun?- sus compañeros en el drama lo miran mientras se despide y asiente con la cabeza.- Mira que entre que vas y vuelves vas a perder más tiempo que otra cosa.
-No, de verdad. Sólo quiero echar una cabezada, intentar dormir un poco. Yo empiezo más tarde que vosotros, seguro que me da tiempo.- recoge con gratitud el casco que alguien del staff le tiende y sube a la moto.- Necesito dormir un poco, que estoy muerto.

Si es sincero consigo mismo, debería meterse en algún despacho y tirarse en un sofá, pero añora su cama con locura y sólo quiere llegar hasta la horrorosa panda-almohada que lo espera cada noche a pesar de que en pocas horas tendrá que regresar al set.
De hecho, tiene tantísimas ganas que apenas tarda veinte minutos en salvar una distancia de una hora hasta el apartamento que comparte con el resto de sus compañeros de grupo desde hace ya un par de largos años.

Todo está en silencio ya cuando llega y los ojos se le van cerrando mientras camina y se deshace de la cazadora y las zapatillas por el camino – Seguro que DaeSung se mosquea con él por la mañana, pero ya pensará en eso más tarde – pero una luz titila bajo la puerta de su habitación y una sonrisa de divertida resignación aparece en sus labios antes de entrar.

La cama abierta y sin deshacer le da la bienvenida, con el dichoso panda cruzado de lado a lado.
Se desabotona mientras avanza y lo coloca en su lugar sin dejar de sonreír, sonrisa que se vuelve tierna al incorporarse para quitarse la camisa y verlo sentado en el escritorio con la mejilla pegada a la tabla, el brazo caído en un costado y un montón de papeles escritos arrugados debajo de la oreja.

Camina hacia él y un dolor agudo le sacude la planta del pie. Cuando levanta y mira, se da cuenta de que ha pisado el lapicero que ha rodado de la mano del bello durmiente y se agacha a recogerlo sin perder la sonrisa, mitigada por un fruncimiento de cejas que quedaría bien si alguien lo estuviera mirando.

El reloj de la mesilla da la hora en punto y el ceño se vuelve más profundo al darse cuenta de que, nuevamente, ha estado trabajando hasta tarde.

-Eh, chiquitín.- deja el lapicero delante de JiYong y le pasa un dedo por la mejilla, vano intento de despertarle.- ¡JiYong!

Murmulla y lo sacude, inclinándose un poquito hacia él al tiempo que trata de desabrocharse el pantalón. Un manotazo lo suspende en el aire y mira con incredulidad cómo el aludido simplemente gira la cara hacia el otro lado, dejando que la luz tenue de la lamparilla ilumine lo que antes permanecía en sombras.

Está a punto de sacudirlo con fuerza cuando los círculos oscuros bajo los ojos y las marcas rojizas que cruzan el rostro del chico, aún más aniñado cuando duerme, le llaman la atención.
Los círculos ya estaban allí la noche pasada y las marcas son semejantes a las que se le quedaron en su momento también pegadas.

Suspira durante varios segundos y le coge de los brazos, echándoselos al cuello.

-JiYong.- susurra cerquita mientras se agacha para impulsarse.- Yongie, agárrate, que nos movemos. Vamos a la cama.

No sabe si le ha escuchado o es ya un acto reflejo, pero G se incorpora y se recuesta sobre él, rodeándole las caderas con las piernas, dejándose llevar como un niño.
No tarda dos pasos en llegar a la cama y ambos caen sobre ella, rendidos.

G farfulla algo contra su hombro y se encoje cuando las sábanas frías rozan la piel desnuda de sus hombros. Seung simplemente se los cubre con el brazo y sonríe al notar cómo su amigo se remueve contra él, como si quisiera cavar profundo y meterse bajo su piel para estar caliente.
A veces se siente así, como un escudo contra las sábanas frías y los dragones imaginarios de su joven capitán, tan serio cuando trabaja, tan infantil cuando le da la gana, tan intenso siempre que se olvida de cuidarse a sí mismo mientras cuida de los demás. Así que no le importa ser ese escudo de vez en cuando, piensa, en lucha constante con sábanas frías y dragones imaginarios.

Nota que se le cierran los ojos cuando apenas queda tiempo y ya se tiene que marchar, pero no le importa porque las sábanas ya están calientes y todo está en silencio.

Y su último pensamiento antes de hundir la nariz en el pelo sedoso es que todavía no se ha quitado los pantalones.

[Baemin] Histeria
Arashi Sleeping
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Título: Histeria
Autora: Kaderin
Pairing: Yu Barom/Kim Taemin [Baemin – Rome/SiWoo]



Band: C-Clown
Rating: TP
Tipe: Drabbles cotidianos.
Genre: Varios.
Resumen: Segundo drabble respecto a Daddy & Mary.
Disclaimer: Se pertenecen el uno al otro... ¿No me creéis? Preguntadle a Barom a quién ama Taemin, entonces... Veréis a ver qué os responde.

[Palabras: 656.
Canción: Not Alone – C-Clown]


[Histeria]Le tiembla el pulso. Cuando los dedos se posan sobre su hombro durante el baile es capaz de sentir la misma corriente eléctrica fluyendo entre ellos como cada vez que le toca, pero ésta vez hay algo diferente, un pequeño temblor que hace que no pueda sentir esos mismos dedos con la misma presión de siempre.

Cuando canta lo nota tenso, cuando baila, no le mira, busca sus ojos y no los encuentra, el ligero rastro de sangre en sus labios que ve cuando se cruzan le indica cuan fuerte se ha mordido la boca ésta vez, y por primera vez desde su debut, Barom no tiene ganas de sonreír a la cámara o al público.
Y sin embargo, nadie más nota nada, nadie se da cuenta hasta que no están entrando en el camerino.

Taemin no mira a nadie y entra sin esperar a ninguno, pálido como la tiza, sudoroso y presa del pánico, peleando sin éxito por deshacerse de las correas que aprisionan su casaca, impidiéndole quitársela.
Barom va detrás de todos, pendiente de él, atento a la expresión de susto de Maru, y el cruce de miradas entre Ray y Minwoo, el rápido parpadeo de Kangjun, quien da un paso titubeante en dirección al pelirrojo.

Respirando con fuerza, cuadrando la mandíbula, el líder los adelanta y entra en la salita. Los ojos cargados de pánico de Taemin se cruzan con los suyos atravesándole sin verle, tirando, frenético, de las correas una y otra vez, luchando todavía por respirar. Pendiente de él, sólo de él, mirándole las manos, Barom lo atrapa y lo empuja contra la pared, lo frena con su propio cuerpo y entrelaza brevemente sus dedos sin decir nada, bregando él mismo con las correas con facilidad, soltándolas una a una y desabrochando la casaca de su compañero con rapidez.
El nerviosismo de Taemin lo domina y respira fuertemente contra su cuello en cuanto se siente libre, tirando de las solapas de la casaca hasta que ésta se despega de su cuerpo, separándose de Barom después de un salto, dándoles la espalda a todos con una mano en los ojos y la otra en el estómago, buscando aire desesperadamente.

Todos lo observan con cuidado mientras intentan no hacerse notar, pero la mirada de Barom lo vigila. No puede, ni quiere, apartarla de encima de él, los hombros derrotados y la casaca colgando de entre los dedos.

Es Maru el primero que rompe el espacio acercándose a Taemin por detrás, rodeándole el pecho con los brazos, la barbilla apoyada en su hombro. Taemin se pone tenso, y Barom levanta un brazo para detener a Jaejoon pero lo deja caer de inmediato, haciendo que la casaca roce el suelo.
No dice nada, es el pequeño. Pase lo que pase, ese será el único contacto inesperado que en ese momento Taemin soporte y él lo sabe.
No tarda en ver cómo los hombros del pelirrojo se relajan entre los brazos, una mano ahora sujetando las dos de Maru contra su pecho. Un fuerte suspiro destapa la olla a presión en que se había convertido y de repente todo el ruido parece volver a la habitación con ellos.

Barom inspira y parpadea, todavía serio y con un tic constante en la mandíbula tensa, buscando algo para hacer él, rogando porque su cerebro vuelva a funcionar rápido, cuando los ojos de Taemin, todavía medio abrazado a Maru, se encuentran con los suyos por encima de la cabeza del moreno, quien no deja de parlotear en su oído de todo y de nada a la vez.
Una mirada de culpa rápidamente perdonada con otra, alivio compartido y un gracias implícito cuya importancia es restada con un rápido e incómodo movimiento de cabeza. Una sonrisa leve que sólo él ve y dos dedos que liberan momentáneamente la muñeca del chiquillo para golpear el pecho de su dueño, y es a él al que le duele ahora el corazón. Sonríe.

[Baemin] Fail in Love
Arashi Sleeping
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Título: Fail in Love
Autora: Kaderin
Pairing: Yu Barom/Kim Taemin [Baemin – Rome/SiWoo]



Band: C-Clown
Rating: TP
Type: Drabbles cotidianos.
Genre: Varios.
Resumen: Momentos variados referentes al “líder” y “el pelirrojo”. xDD Demasiado cortos para resumir.
Disclaimer: No copyright infringements intended… Ellos dos se pertenecen el uno al otro y no pretendo inmiscuirme, pero las piernas de Taemin enfundadas en esos pantalones son tentadoras, bien lo sabe Barom, cuya sonrisa me pierde, así que ha sido inevitable. *silba*.
NdA: Iré escribiendo los drabbles que tengo ganas de escribir y dejándolos aquí a medida que los tenga.

[Palabras: 936.
Canción: Not Me – B2ST]
Añadidos:
Imagen mental por la que me vino éste primer drabble: Ellos dos bailando juntos en un estudio de la Yedang
Dance de la canción que resuena en mi cabeza una y otra vez desde que ésta historia amenazó con salir. Pulsar aquí.


[Not Me]Sensual. Es la única palabra que le viene a la mente cuando escucha la melodía de la canción saliendo de la sala de prácticas. Como sensual es, también, la imagen del chico que baila en su interior.

Apoya el hombro contra el marco de la puerta, los brazos y las piernas cruzados cómodamente mientras lo observa.
Elegante. Es elegante mientras baila, las largas piernas enfundadas todavía en los estrechos pantalones negros que llevaba puestos para la actuación del día y que le sientan como un guante y tan sólo se ha cambiado la casaca por una cómoda camiseta de algodón que le queda demasiado grande. Se mueve con desenvoltura y las extremidades se alargan y danzan con él al compás de un latido cada vez. El familiar rostro permanece concentrado en los pasos, arqueando el cuerpo al ritmo de la música, dejando que los mechones pelirrojos se le escapen de la rápida coleta que se sostiene malamente en lo alto de la cabeza, enmarcándole la cara.

De alguna forma, siente que hay algo erótico en la escena y por primera vez no tiene ganas de sonreír, sólo de seguir mirando, pero los pies le funcionan solos y se acerca a él por la espalda, con los ojos fijos en el espejo buscando su mirada.
Coloca una mano en su espalda y la lleva hacia la cadera mientras la otra se desliza por su brazo desde el hombro, el aliento caliente contra la nuca sin provocar más reacción que los dos cuerpos adaptándose con rapidez el uno al otro mientras la melodía sigue.

La expresión del rostro permanece sin cambios, concentrada en el baile y es casi hipnótica, bailando sin pensar en los pasos, sin escuchar la música, guiándose por pulsos.

Giran y se retuercen, se alejan y se atraen, dos ondas entrechocando y retornando al punto de partida, subiendo y bajando, entremezclándose, fluctuando.
En algún momento lo ha hecho girar entre sus brazos para mirarlo, pero los ojos del otro permanecen bajo, las pestañas batiendo las mejillas, dejándose llevar incluso a pesar de que, Barom es consciente, él es quien domina la situación.

-¿Esa camiseta es mía? – musita contra su garganta impregnando la voz profunda con diversión, los ojos fijos en el punto en el que le late la carretera directa al corazón.

Taemin no responde y tan sólo sonríe suavemente, tentador. O al menos, a él le parece tentador.
Con una ligera variación se aleja de él pero Barom no se lo permite. El brazo de Taemin resbala por su propio brazo y lo alarga, tensando los músculos de la espalda, siguiendo el movimiento fluido de la música, cerrando los dedos alrededor de su muñeca justo a tiempo, tirando de él, haciéndolo chocar contra su pecho, de vuelta la mirada a la base de la garganta.
El chico vuelve a dedicarle esa sonrisa suya y a moverse de nuevo con la música. Siguen bailando. Juntos.

Apenas es consciente de cuando la canción termina y el disco se detiene con un ruido sordo, y sólo la pérdida del calor del cuerpo del otro le dice que ha acabado.
Parpadea y lo busca por la habitación, completamente ajeno a su persona mientras bebe de una botella aparecida de no sabe dónde.

Sigue sonriendo y eso lo provoca, devolviéndole a su yo de siempre. El que no dejará pasar el juego. El que retomará el control de la escena. Le devuelve la sonrisa provocativa y se acerca a él, retirándole un mechón de la cara. Taemin se deja y sigue a lo suyo.

-Con ese pelo, pareces una chica.

El chico le ofrece la botella y se seca la frente con una toalla, estirando el cuello.

-Podría raparme la cabeza mañana mismo y seguirías diciendo lo mismo. – lo dice divertido y con una media sonrisa curvándole los labios, mirándolo por el rabillo de los ojos mientras se inclina sobre la mochila del suelo.

Los ojos de Barom siguen el movimiento en silencio. Ni siquiera una respiración le mueve el pecho y un rápido espasmo le mueve la nuez de la garganta.
Sonriendo para sí, Taemin se yergue en toda su estatura dándole la espalda y con parsimonia cierra la mochila y se la cuelga a la espalda. Los movimientos son lentos, metódicos, estudiados para ser observados. Borra la sonrisa y se da media vuelta, otra vez serio, y busca por primera vez los ojos de su líder, quien permanece estático, esperando… no sabe qué.

Ésta vez, se permite una pequeña sonrisa y se inclina ligeramente sobre él, besándolo. Un beso casto, suave, ligero como una pluma justo en la comisura de los labios, dirigiéndose hacia la puerta sin dedicarle una sola mirada más.

-Buenas noches.

Barom reacciona. Tarde, pero reacciona al fin y con rapidez, intentando borrar aquel gesto autosuficiente de la cara del otro de un plumazo, pero los nervios le juegan una mala pasada.

-¡TK! – llama.

El otro se detiene pero no se gira.

-Ya te he dicho que no me llames más así. Sólo creará confusiones si algún día se te escapara en otro lado.

Barom traga saliva y cuadra los hombros, aferrándose a ese resquicio de orgullo que le queda.

-¿Dormirás en la habitación ésta noche?

Sonríe ampliamente ante su provocación, recuperada la confianza en sí mismo, esperando esa reacción indignada por parte del pelirrojo.
Éste gira la cabeza y para su sorpresa sonríe de medio lado, divertido.

-Puede. ¿Me dejarás la puerta abierta?

Cuando la puerta vuelve a abrirse, largo rato después, dejando paso a Hyunil y Jaejoon, Barom todavía está allí, mirando sin ver lo que ya ha desaparecido.

[G-TOP] Madrugada
Arashi Sleeping
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Título: Madrugada
Autora: Yo
Pairing: G-TOP [JiYong/SeungHyun] G-DragonXTempo



Género: Fluffy
Resumen: Cuando el despertador suena, la profesionalidad y seriedad desaparecen. A nadie le gusta tener que levantarse, siempre es mejor dormir.
Disclaimer: Blablabla… ¿Si digo que se pertenecen el uno al otro y no hay más qué hablar, no habrá protestas?
NdA: Cumpleaños de G-Dragon y promoción y grabación de Heartbreaker. Año 2009. (Son algunos shot que tenía por ahí perdidos del año la polca, gomene... Tengo también escrito lo que en mi cabeza pasó durante el momento de la cena... Pero fue la primera vez que algo fluffy se me fue a lo calentorro con éstos dos y no supe continuar, así que se me quedó a medias. Si a alguna le interesa, puede intentar convencerme a ver si lo retomo y lo termino... Será lo primero ''pervertido'' sobre éstos dos que tuviera, estaría abriendo una gran puerta de contención en mí con ellos xDDD)

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[Lo último que quiere hacer es levantarse él para sacar al otro de la cama, así que se limita a soltarlo y apartar las sábanas a patadas.]El pitido le taladra los oídos y tiene ganas de gritar hasta que desaparezca, pero sólo aprieta fuerte los párpados y hunde la cara contra almohada, un quejido lastimero surgiendo profundo de su garganta.
Aprieta los brazos alrededor del cuerpo caliente que yace a su lado y se mueve ligeramente a medida que el sonido se intensifica, molesto e insistente.

Un mechón de pelo le hace cosquillas en la barbilla y nota la fría humedad de la nariz de su compañero de cama casi debajo del sobaco mientras la opresión en su propia cintura aumenta.
Alza el brazo al azar y da un par de manotazos en el aire hasta que los dedos chocan dolorosamente contra el borde de la mesita. Un gruñido y dos intentos después, el dichoso despertador se desploma de la mesa y cae contra la alfombra, apagándose con un golpe sordo.

Varios minutos en silencio más tarde, aún sin abrir los ojos, murmulla contra la coronilla rubia que lleva un rato hundida en su pecho.

-JiYong…- no obtiene respuesta y, sin moverse, vuelve a intentarlo, tan cansado que hasta le cuesta pronunciar.- JiYong… Son las seis, levanta.

Un farfullo lleno de babas que le mojan el brazo y algo que suena a un ‘no quiero’ inteligible casi hacen que abra los ojos, pero tiene la cabeza demasiado espesa y medio cuerpo entumecido. Lo último que quiere hacer es levantarse él para sacar al otro de la cama, así que se limita a soltarlo y apartar las sábanas a patadas.

Suspira con fuerza y trata de acomodarse a la nueva situación sin tener que despertarse del todo.

-Levántate, vago. Vas a llegar tarde.

Pero el aludido sólo rueda sobre sí mismo para acercarse otra vez y le echa una pierna sobre la cadera, metiéndose de nuevo entre sus brazos.
Se está cómodo, ahí, a pesar de que el aire frío empieza a templarle la piel.
Un escalofrío le recorre la columna y se encoge, apretándose contra el calor. Mueve los brazos, agitando al chico y ésta vez la voz suena más fuerte.

-¡GD! ¿Vas a levantarte? Si no vas a levantarte, nos quedamos durmiendo…- obtiene un gemido por toda respuesta y se da por vencido.- Bien, tú mismo.

Veloz, se incorpora sin liberarse del abrazo y se echa las mantas de nuevo encima. Hunde la cabeza en la almohada y aprieta los ojos, intentando recuperar el sueño, pero no funciona y se gira, molesto. Ahora ha perdido el sueño para nada. Bufa y mete el brazo bajo la cabeza, tratando de encontrar una mejor postura cuando los brazos de JiYong le rodean por la cintura y el chico se aprieta contra su espalda, la mejilla contra el hombro.
Permanece en silencio durante unos segundos antes de sentir cómo Ji se mueve lentamente, estirándose y suspirando, aire caliente contra la piel.

-Me tengo que ir...
-Huhumm…- no abre los ojos ni hace amago de girarse.
-¿Vas a venir?
-No.
-TaeYang viene.
-Tengo cosas que hacer por la mañana.

Se muerde la lengua tras esa respuesta pero guarda silencio hasta que nota el peso junto a él aligerarse.
Los sonidos que siguen lo llevan a imaginar cada gesto y movimiento, a visualizar mentalmente lo que GD está haciendo.

-Me voy…
-No te canses mucho.- suena seco y se gira de nuevo, dándole la espalda.
-¿Te veo ésta noche?

Encoge un hombro y la sábana resbala.

Puede escuchar cómo Ji emite un sonido de frustración y dos pasos que se acercan a la cama. El colchón vuelve a hundirse a su espalda y nota la presión de la rodilla casi contra los riñones y la calidez del cuerpo de Ji inclinándose sobre el suyo.

-Gruñón.- nota el aliento contra la oreja y podría jurar que también el asomo de la sonrisa en la comisura.- Es a las ocho, no llegues tarde.

Aprieta los ojos y los labios lo más fuerte que puede, sin contestar, pero cuando escucha la puerta abrirse no puede evitarlo.

-Cara dura.- lo escucha reír suavemente.
-Yo también te quiero.- ríe.
-Feliz cumpleaños, JiYong…
-Eres el primero.
-Como siempre…

[BangLo] Corazón de Eu-ak [1/3]
Arashi Sleeping
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Título: Corazón de Eu-ak.
Autora: Kaderin
Pairing: Bang’NZelo ¿YonggukxHimchan?
Band: B.A.P [Best. Absolute. Perfect.]
Rating: T.P.
Genre: R·AU-One Shot. [Real Alternative Universe]
Resumen: Son ya muchas las semanas que B.A.P está en la Tierra, casi un año desde que él, el Comandante Kim Himchan, de la unidad terrestre dispuesta a salvar Mattos [B124AP224], su planeta de origen, de las garras de la terrible Gobernadora HyoSeong, pisó éste verde planeta. Semanas llenas de incertidumbre y con todavía muchas respuestas sin obtener por parte de su líder, Bang Yongguk, a quien siguió ciegamente tras su destierro. Angustia y frustración donde las dudas aumentan y siente que su misión inicial está desvirtuándose. ¿Les oculta algo su líder? ¿Sigue siendo la salvación de su planeta el principal objetivo de éste? ¿O ha abandonado a su gente y está convirtiendo la Tierra en su nuevo y definitivo hogar? Las noches están llenas de pesadillas… pero tal vez detrás de una esté la respuesta a sus dudas.
Disclaimer: A los chicos los parieron sus madres (previa ayuda de sus padres y muy bien hechos, ya que estamos) y la TS Entertainment fue lo bastante inteligente para contratarlos aunque nos jod****n a tod@s viv@s soltándonoslos con cuentagotas a lo largo de un año, y la historia central y nombres de éste AU pertenecen a la inventiva de los directivos del programa Ta-Dah! It’s B.A.P. No pretendo apropiarme de ello y éste one shot es tan sólo una pequeña interpretación (con algún que otro “sutil” variante) de todos los datos por parte de mi imaginación.

________

[La sonrisa de Yongguk es salvaje y posesiva: "Voy a poner a sus pies al pueblo que lo despreció."]

Le arden los pulmones y las piernas están a punto de fallarle. Los dedos agarrotados se niegan a soltar el arma a pesar de saber que, descargada como está, le es completamente inútil. El túnel se abre oscuro y aterrador frente a él, pequeños fuegos a lo largo del camino y multitud de escombros a su paso. El sonido de su propia respiración y el golpeteo de las botas oscuras es lo único que se puede escuchar a pesar de las pequeñas explosiones distantes y gritos lejanos que lo persiguen. No puede rendirse ni puede fallar, maldita sea… Si se deja vencer, lo perderán todo y su pueblo no tendrá nada. Si pierden al líder, todo habrá terminado, así que el comandante sigue corriendo, sin detenerse… Hasta que, de repente, un dolor punzante le atraviesa el cráneo y se desploma. Un par de botas negras idénticas a las suyas aparecen frente a él y después, nada. Le da la bienvenida a la oscuridad.

***

Tiene que cerrar fuertemente los ojos nada más volverlos a abrir cuando una luz brillante lo ciega. El dolor de cabeza sigue ahí aunque ya no es tan agudo y siente algo húmedo y espeso deslizarse por su rostro. Parpadea varias veces intentando habituarse a la claridad y se da cuenta de que sus manos están encadenadas a algo sólido, tal vez la pared.
Delante de él, la escena es temible y le arde la garganta. El instinto lo lleva hacia delante. El fuerte tirón sobre sus cadenas, hacia atrás. El verdugo más grande que ha visto nunca las sostiene y tira de otra sujeta a su cuello como quien tira de un perro, sonriendo.

Himchan lo mira con rabia y el tipo se complace en apretar más el collar de acero alrededor de su garganta.

Débil pero todavía furioso, intenta contenerse mientras frente a él la nueva gobernadora de Mattos obliga a arrodillarse al otro preso; las poderosas espaldas tensándose bajo las cadenas que lo aprisionan, los puños apretados tirando de los grilletes que le mantienen los brazos extendidos, uno de los pies firmemente apuntalado en el suelo y la cabeza lo más erguida que sus captores le permiten, rabia en los ojos oscuros y el porte todavía orgulloso, negándose a aceptar la derrota, su líder, Yongguk. El corazón del comandante se hincha, orgulloso de su amigo y señor.

No sabe de lo que hablan y el ruido de los murmullos se suma al dolor de cabeza, pero no puede evitar lanzar una sonrisa arrogante a su verdugo cuando su líder saca fuerzas para evitar el contacto de la gobernadora, mostrándose como una amenaza tangible bajo las cadenas que lo someten y diciendo algo que la hace enrojecer, furiosa.

A un gesto de la gobernadora un chiquillo se acerca con un cofre en las manos. Con una sonrisa satisfecha, ella lo toma y lo abre frente al antiguo líder, mostrando la joya roja como la sangre que guarda en su interior.
Himchan contiene el aliento y Yongguk vuelve a tirar de sus cadenas, demostrando así que si pudiera tener tan sólo una oportunidad, la haría pedazos. La gobernadora retrocede un paso y cierra el cofre de golpe, casi lanzándoselo al paje. Impulsada por la rabia ordena que tiren más de las cadenas y sus hombres la complacen. Cuando a pesar de todo Yongguk no cede y mantiene una de las rodillas levantada, ella lo toma de la barbilla, clavándole las uñas en la mandíbula. Algo debe ver en sus ojos, Himchan no lo sabe desde su posición, pero es algo que no la complace porque lo abofetea con fuerza.

Todo sucede muy rápido y tan sólo el hecho de conocer perfectamente la forma de pensar de Yongguk le da la ventaja sobre el resto necesaria para reaccionar a la par que él. El líder lo mira de reojo y luego mira en otra dirección. Himchan lo imita y es cuando descubre la debilidad en uno de los extremos. Un error por parte de la guardia al no haberles encadenado las piernas, pero es tarde para cuando éstos se dan cuenta.
El fuerte vuelco de Himchan hace que el gorila que lo sujeta pierda el equilibrio y suelte sus cadenas. Un giro de muñeca y el extremo de las mismas vuela vertiginosamente a su alrededor, evitando que el resto de los soldados se acerquen y la distracción permite que Yongguk haga otro tanto con sus captores, arrebatando la llave de manos de uno de ellos. Las cadenas caen al suelo y el cofre con la piedra cambia de manos. Dos caen, resuenan los golpes entre las llamadas a la guardia de la gobernadora y ambos amigos, codo con codo, corren en dirección al hangar, dispuestos a salir de allí.

-El ave…
-Ya es tarde. Ahora hay que salir de aquí para poder salvar al pueblo. -La voz de Yongguk suena bronca pero resuelta y no pierde de vista su objetivo una sola vez.

-Pero sin el canto del Eu-ak, el pueblo perderá su energía.
-Se sacrificó para salvarlos. Ahora hay que salvar su corazón.-Necesitamos encontrar otra fuente de alimentación para él…
-Sé dónde encontrarla. – Yongguk no le mira pero suena decidido y Himchan recuerda una conversación años atrás.
-Mi señor… no…

Himchan jadea y se detiene de golpe cuando la guardia frente a ellos les cierra el paso hacia su única vía de escape. Se coloca junto a Yongguk y lo observa, los ojos oscuros determinados a pasar cueste lo que cueste… incluso a morir por ello. Pero él no puede morir. La muerte de su líder supondría la muerte para el pueblo tanto como la muerte del Eu-ak. Yongguk debe salvarse y Himchan lo sabe.

-Te daré el tiempo. Tú llega a la nave.

Yongguk tan sólo lo mira, el comandante de su propio ejército, de su guardia personal. Su aliado. El amigo de su infancia. Tan sólo un titubeo y Himchan se concentra en lo que tienen delante.

-Vete.

Con un gesto de asentimiento Yongguk esconde la caja bajo el brazo y embiste contra la columna, derribando a un par a su paso. No mira atrás y Himchan lo agradece mientras sus propios antiguos compañeros, los traidores a su emperador, arremeten contra él.
No se rinde a pesar de los golpes, no se rinde cuando la sangre le nubla la vista ni se rinde cuando escucha a la gobernadora gritar que lo quiere vivo. No se rinde hasta que una nave despega, saliendo del hangar a la velocidad de la luz en una dirección que tan sólo su ocupante conoce, acompañada por el grito de rabia de su captora.

-Jamás obtendrás el corazón.- pronuncia con orgullo y más arrojo del que siente.

Unas garras afiladas le hieren la mejilla y la nueva gobernadora susurra en su oído, haciéndolo estremecer.

-Si el corazón de vuestro estúpido pajarraco me importara un comino no le habría retorcido el pescuezo yo misma.- dice con desprecio.- Él es mío. Tú lo encontrarás y me lo devolverás. Pero hasta que aceptes, disfrutaré minando tu propia voluntad… en persona.

___________

Himchan se despierta de golpe, jadeando, agotado y sudoroso. Los restos de la pesadilla reverberan en su interior, gritos de pánico, de dolor y hasta de renuncia que sabe que procedieron de su propia garganta. Todavía siente esas mismas uñas rasgándole la piel y la cara le arde allí donde la gobernadora lo tocó.
Intenta despejarse y deja que la manta resbale hasta el suelo. Se frota la cara y se levanta, descalzo.

Todavía hay luces fuera, voces resonando por el pasillo y se da cuenta de que todavía es demasiado temprano y la grabación del programa todavía sigue aunque esté ya en las últimas.
Tras la puerta abierta del estudio, Zelo asoma con las manos convertidas en puños a los costados, como si le costara no irrumpir de golpe.
Himchan sonríe. No es la primera vez que el comportamiento del pequeño robot le parece dulce e impaciente, casi… humano, y vuelve a admirarse de la creación de su señor.

Cuando se inclina sobre el hombro del pequeño, se da cuenta de que dentro todavía están grabando.
Yongguk está aguantando la emoción lo mejor que puede. Los ojos están húmedos mientras habla de lo mucho que han esperado, que han sufrido por estar donde están, mientras pide que los esperen.
Himchan sabe que no pide a los humanos, que no habla por ese “grupo” que han formado como forma de recoger la energía suficiente para salvar su mundo… Pero a la vez, es esa emoción de su rostro lo que no comprende y le llama poderosamente la atención.

Se aparta un poco, sorprendido pero advirtiendo a Zelo que no haga alguna tontería como entrar allí y abrazarlo, avergonzándolo delante de las cámaras.
Todavía un poco aturdido por el sueño, deja que los pasos lo lleven hasta la pared falsa que esconde el almacén de las naves que los trajeron a todos… la del propio Yongguk entre ellas.

No sabe qué ha cambiado, pero en los últimos meses desde que por fin dio con él allí en la Tierra, son muchos los cambios que ha advertido en su líder.
Sigue siendo el líder orgulloso y preocupado, el guerrero imbatible. Pero ahora también es más tierno, más amistoso. Sonríe más aunque no termine de participar en las bromas del resto sino como espectador y Himchan no es idiota y se da cuenta de que Zelo ha causado mucho de eso. Pero ¿por qué? ¿Cómo un robot, creado por el propio Yongguk, es capaz de suscitar sentimientos humanos en él?

El comandante no lo sabe y no saber lo desconcierta. Siente que su misión lo apremia y sabe que más tarde o más temprano la gobernadora no se limitará a esperar e irá a por ellos, que sigue queriendo tener a Yongguk en su poder y él todavía no ha dado con la forma de protegerlo. ¿Será ese robot lo suficientemente fuerte para hacerlo si la batalla los alcanzara? ¿Podrán obtener la suficiente carga simplemente con la energía resultante de los aplausos para proteger a su pueblo antes de que la gobernadora decidiera presentarse allí ella misma?

Al menos, el corazón del Eu-ak está allí con ellos.

Se detiene frente a la vitrina que contiene el cofre con la gema. El corazón le palpita con fuerza y siente la necesidad de verlo. Levanta con cuidado el cristal y abre el cofre. El impacto está a punto de hacerlo caer de rodillas cuando nada brilla en el interior. ¡El corazón no está!
Su primer impulso es correr hasta el líder, gritárselo a todos y movilizarlos. Si las tropas de la gobernadora han estado allí, todos están en peligro inmediato y deberán protegerse. Sin embargo, la voz de la razón le grita que se calme, que piense. Entrar allí es imposible sin que nadie lo haya notado, YoungJae se aseguró de ello en cuanto le fue posible instalar la tecnología necesaria para su vigilancia y protección.

Respira y se sienta en el puente de mando con la caja en la mano, intentando encontrar una explicación plausible. Observa la estancia y entonces ve las cámaras de la nave, grabándolo todo.

-Ordenador, retrocede a la última vez que el objeto 124224 fue utilizado.

Emite la orden que pone todo en marcha y unas imágenes aparecen en la pantalla frente a él. La misma sala donde ahora está él, esperando… no sabe el qué.

La voz de su líder es la primera en llegar hasta él.

-¡¡Ordenador, luces en el interior!! ¡¡Sistema de alimentación al máximo!! ¡¡Panel de control funcionando!! ¡¡Rotores preparados para despegar a una orden!!

Las órdenes de Bang Yongguk restallan como un látigo contra la cabina de la nave mientras maniobra con un cuerpo frágil e inmóvil entre los brazos. Tiene la cara cubierta de sangre y tierra, la ropa desgarrada por un costado y ojeras bajo los ojos  mientras deposita suavemente el cuerpo sobre una de las mesas.

La nave vibra y se pone en marcha, obedeciendo.

El líder se inclina sobre el cuerpo del muchacho, un chico humano cuyos rizos negros le cubren la cara.
Yongguk se los separa con delicadeza pero lo aprieta contra sí con desesperación cuando el chico no se mueve. Las lágrimas fluyen libremente ahora por su rostro mientras lo agita.

-¡Junhong! ¡Maldita sea, mocoso, lucha de una vez!

A Himchan se le estruja la garganta cuando puede ver, por fin con claridad el rostro del chico del vídeo. La desesperación de Yongguk le es completamente ajena y apenas lo reconoce cuando sacude el frágil cuerpo una y otra vez, moviéndolo como si fuera un muñeco.

-Junhong, por favor, por favor… no te vayas, quédate conmigo. Mocoso, quédate conmigo…

Las lágrimas le corren libremente por la cara y ni siquiera tiene fuerzas para secarlas. Himchan está sobrecogido por la escena y la cabeza le da mil vueltas con cientos de preguntas sin respuesta. ¿Quién es el chico humano y por qué Zelo tiene su rostro? ¿Lo crearía Yongguk a su imagen tras perderlo? Pero, en ese caso… ¿por qué? ¿Tanto significó aquel humano en los pocos meses en que él, Himchan, no estuvo junto a su líder?

-No puedo perderte, ¿me oyes? ¡¡¡Maldita sea, dime algo!!!

La mano del chico se mueve un poco y los labios musitan algo junto a su oído. Sonríe mientras Yongguk no deja de llorarle, de acariciarlo. Los dedos se entrelazan con ternura y Himchan puede ver el momento exacto en que el chiquillo deja de respirar. Lo puede oír… Porque el grito de Yongguk le parte el alma.
Jamás le ha escuchado gritar así, con un dolor tan profundo. Ni siquiera cuando su mundo fue atacado y su pueblo comenzó a morir por él.

La escena lo ha destrozado por dentro y la tragedia por un joven humano al que nunca llegó a conocer salvo por su gemelo robótico lo ha dejado blando y sin fuerzas, pero no sabe por qué el ordenador le ha puesto esas imágenes, porque el cofre sigue bien visible en su lugar.
Entonces lo ve. Yongguk se levanta con una mirada fiera, la misma que usó para enfrentarse a la gobernadora, y se dirige al cofre. Un mal presentimiento recorre a Himchan antes incluso de verlo abrir el cofre y sigue rezando por que no sea cierto cuando, con el corazón en las manos, Yongguk regresa junto al chico.

-No puedo perderte… y no pienso hacerlo.

La voz suena metalizada por la caja de la que sale y a Himchan la boca le sabe a tierra. Seca, arenosa…
Hay un fogonazo cuando el corazón es depositado en su nueva cavidad y la cámara se detiene, pero pasan horas antes de que el comandante reaccione.

Definitivamente, Yongguk tiene muchas respuestas que dar… y Himchan no va a dejar pasar un día más para obtenerlas.

_______________

Lleva horas allí tirado, la cabeza concentrada en mil asuntos, las letras fluyendo a través de sus dedos manchados de tinta, el rasgueo de la guitarra rompiendo el silencio y está convencido, por la postura, de que la espalda está matándole cuando deja caer la caja de madera sobre sus papeles junto con un disco oscuro.

Lo ve inspirar profundamente, tranquilo, antes de levantar la mirada para encontrarse con sus ojos llenos de preguntas. Por un momento le parece que hasta se le relajan los hombros cuando le sonríe levemente, demostrando que estaba esperándole. Tal vez no aquella noche… pero alguna.

-¿Me lo vas a explicar?
-No hay mucho que explicar.

Las aletas de la nariz de Himchan se hinchan cuando respira fuertemente, demostrando así que está al límite y no quiere más juegos. Está a punto de decir algo cuando el ruido de la puerta les interrumpe y la cabeza rubia de Zelo se asoma.

-¿Hyungs? ¿Qué hacéis despiertos?

-¿Te hemos despertado?

La voz del líder se ha vuelto más amable y Zelo niega con la cabeza, entrando lentamente en la habitación con un conejo de peluche entre los dedos y un puchero somnoliento en la cara.
Yongguk sonríe y alarga un brazo, invitándolo a recostarse, y Zelo acepta, acomodando su larga figura como mejor puede contra su costado. Bosteza y se tapa con el conejo, tirando del brazo de Yongguk para que éste lo ciña alrededor de su cintura. La sonrisa de éste se hace más amplia y la esconde levemente entre los rizos.

Para Himchan, la escena sería casi tierna si no estuviera tan enfurecido, pero no quiere tratar el tema delante del pequeño. Robot o no, sigue siendo Zelo… Y humano o no, sigue siendo, ahora, el nuevo portador del Eu-ak.

-¿No sería mejor que volvieras a la cama?- Zelo lo observa y se acurruca más contra Yongguk, como pidiéndole que no lo eche.

-JongUp ronca.

-Es igual, le tapas la cabeza y verás como no molesta…
-Ronca mucho.
-Déjalo…- Yongguk ha aprovechado para seguir revisando papeles.- Si quiere quedarse, que se quede.

Himchan lo mira con intención, cada vez más enfadado.

-Tú y yo estábamos hablando…

Su líder sólo sonríe de medio lado y lo observa sin levantar la cabeza. Lo está poniendo nervioso.

-Se dormirá en seguida.

La voz es casi un susurro mientras las yemas de sus dedos se mueven en círculos contra el brazo de Zelo, quien no tarda en demostrarles que tiene razón, porque con un suspiro y los dedos enredados en la camiseta de Yongguk, deja resbalar la cabeza hasta su regazo y se queda dormido.
Bang se acomoda como puede para no despertarlo y deja vagar la mano libre en una suave caricia.

-Normalmente es más considerado…

Himchan murmulla, pero se calla de inmediato al advertir la mirada de Yongguk, quien no quita la vista de encima del chico. Una mirada fiera, orgullosa y tierna a la vez. Posesiva. La ha visto antes… pero nunca hasta ahora le había prestado atención.

-No ha sido JongUp…
-¿Eh?
-No se ha despertado por JongUp… Ha tenido otra pesadilla.

Himchan contiene la respiración.

-¿Otra?
-Tiene muchas…- Bang levanta la mirada inesperadamente y Himchan se siente reprendido.- Igual que tú.
-Sabes por qué son las mías…

Yongguk respira y la mirada se le oscurece, ocultándola de nuevo al bajar la cabeza.

-También conozco las suyas.

Al comandante se le escapa un tic en la mandíbula y mueve la caja hacia delante.

-¿Me las vas a explicar?

Su sorpresa es mayúscula cuando Yongguk cierra los ojos con fuerza y aprieta los labios, sujetando a Zelo con fuerza, quien se agita en sueños y se aferra más a él.
Permanecen en silencio varios minutos hasta que por fin, su líder decide hablar.

-Cuando llegué al planeta, estaba perdido. Llevaba semanas en el espacio sin rumbo fijo en una nave preparada para viajes cortos. Cuando aterricé, lo primero que necesité fue salir a respirar… y desfallecí. Me fallaron las rodillas y me desmayé.- lo dice rápidamente, con voz monocorde, tratando de no darle más importancia, y Himchan sabe que es una forma de ocultar la vergüenza por admitir esa debilidad inexistente.- Cuando desperté, estaba acostado sobre algo blando y cómodo, me encontraba fresco y había una jarra con agua y un plato de comida en la mesilla junto a mí.

De nuevo esa expresión posesiva cubierta con ternura, la sonrisa en los labios mientras observa a dormir a Zelo.

-¿Era su casa?- aventura Himchan.
-Aha…- la voz de Yongguk suena profunda y ronca por el susurro.- Él y su madre me cuidaron, me ocultaron… Le conté todo, Himchan. Quién era y por qué estaba aquí. Todo. Él me ayudó a encontrar una forma de alimentar el corazón…
-Pero ya sabías cómo.
-¿Derramando la sangre de su pueblo?

El susurro es ahora una amenaza y Himchan traga al enfrentar de nuevo la mirada de su líder. Finalmente se relaja y suspira.

-Estuve a punto.- admite, apesadumbrado prosiguiendo las caricias por el cuello de Zelo, quien se inclina contra ellas con un gorgorito satisfecho.- Cuando un par de los hombres del pueblo encontraron mi nave y descubrieron quién soy… o quién creían que era, me atacaron en su casa. Cuando la madre de Junhong trató de razonar con ellos, uno de los hombres la golpeó, matándola.- una lágrima cayó en el pelo rubio, pero Himchan se mantuvo en silencio.- Murió por protegerlo… ¿Quién quedaría, si yo me enfrentaba a ellos? ¿Cómo se cuidaría?
-Te entregaste…- a Himchan le falló la voz al comprenderlo.

Yongguk esbozó una sonrisa amarga sin levantar la mirada.

-¿Crees que les importó? Cuando me tuvieron en sus manos, tacharon a Junhong de traidor. Iban a ajusticiarlo a él también…
-Pero… ¿y la policía no hizo nada?

La segunda sonrisa le heló el alma.

-Era un maldito pueblo de mierda. Allí no había justicia que valiese.

Himchan tardó casi un minuto en reaccionar.

-¿Era?

La mandíbula de Yongguk se apretó con fuerza antes de seguir.

-Lo golpearon. Los malditos hijos de puta lo golpearon como si fuera un perro… “El amante del marciano”, lo llamaron…- la voz destilaba amargura, pero la caricia sobre cada centímetro de piel desnuda de Zelo seguía siendo dulce.
-¿Incluso ahora…? ¡Santo Matokki, eso más parece digno del siglo pasado! Ni entre nuestra gente reaccionarían con tanto salvajismo…
-El pueblo era pequeño, aislado. Y para ellos, yo no era humano y por ende, él tampoco… Aunque no creo que a él quisieran matarlo. Lo de su madre fue un accidente.
-Pero a ti sí… Hana-nim, Yongguk…
-No pudieron.- otra vez el tono monocorde.- Uno de los tipos levantó una horca… Y Junhong se interpuso entre él y yo justo cuando la descargó contra mí. No sé cómo lo hizo… pero lo hizo.

Himchan recordó las escenas que había visto en la nave.

-¿Los mataste?- susurró.

Yongguk movió la cabeza negativamente.

-En ese momento, todavía no. Lo primero era salvarlo a él.

La mirada era ahora tranquila, pero el comandante casi podía ver escondida la desesperación de aquel día, como si en cualquier momento pudiera aflorar… Como si aún tuviera miedo de perderlo.

-¿Por qué lo hiciste? Se suponía que era la esperanza de todo un pueblo… pero tú lo usaste para salvar a un solo humano.

Yongguk no respondió y los minutos pasaron en un silencio sólo roto por la respiración acompasada de Zelo.

-¿Por qué un robot? ¿Por qué no nos lo dijiste?
-¿Lo habríais entendido? ¿Tú o los otros?- Yongguk le dedicó una sonrisa triste y Himchan meneó la cabeza, moviéndose hacia la puerta.

-Qué pasó con el pueblo…
-El corazón necesitaba energía inicial para funcionar.

La respuesta fue simple y sencilla y Himchan asintió, cansado.

-No lo habríamos rechazado. Puede que no lo hubiéramos comprendido, pero ahora es a él a quien tenemos que proteger.
-Yo puedo protegerlo.- el líder también sonaba cansado.- Él necesitaba amigos, no guardaespaldas.

Himchan sonrió, derrotado. A fin de cuentas, nada había cambiado, pero al menos ahora, tenía respuestas.

-¿Y qué pretendes hacer? Con el corazón…

-Lo primero, alimentarlo.
-¿Y cuando esté lleno, volveremos a casa?

Bang se quedó en silencio, apartando con ternura un mechón de pelo de Zelo del rostro dormido. El chico suspiró y hundió la nariz en su estómago, abrazándose a él. El conejo cayó al suelo, olvidado y sólo quedaron ellos dos. Juntos.
Himchan se giró para salir cuando el murmullo de Yongguk lo detuvo.

-Postrarlos a sus pies. Primero voy a poner a sus pies al mundo que lo despreció.


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Título: El final del cuento de hadas.

Autora: Sharan [Kaderin, Rayven... as you wish]

Pairing: Soujiro/Yuki

Fandom: Hana Yori Dango.

Rating: TP

Resumen: Desde que los vi juntos en el primer capítulo en el que aparecieron, he querido saber qué pasaría con ésta pareja, y que sucedería con esa historia tan bonita que Yuki perseguía y de la que Soujiro huía. Pero sonriendo… Siempre sonriendo… Y al final, me quedé con las ganas, pero no pasa nada, porque tengo una imaginación muy fértil y me lo puedo imaginar. ¿Queréis saber cómo termina su historia según yo? Pues seguid leyendo, porque todo comienza el día en que Yuki acude a la librería en la que Nishikado se encuentra firmando ejemplares de su libro. Ha pasado ya mucho tiempo desde la última vez que se vieron, pero siguen siendo amigos…

Nota: Situado tras los acontecimientos finales de la película desenlace de la serie.

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Yuuki no Yuki, Suki Jiro.Collapse )

Nuevo livejournal, nuevas historias
ILT Damnit!
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Dejaremos atrás la vieja vida para comenzar una nueva llena de buenos propósitos. La vieja Sharan ha muerto para dejar paso a una repleta de musas e ideas pero que se lo va a tomar todo desde el comienzo con muchísima paciencia para no flaquear de nuevo y dejarlo, como siempre, todo a medias.

 

Éste livejournal se lo quiero dedicar todo a la musa más grande que tengo. Se llama Carmen *saludad todas a Carmen, chicas…* y es estupendosa, porque me ha dado a conocer un buen montón de cosas nuevas a las que estoy enganchada como una auténtica idiota.

 

Y por eso, porque estoy enganchada a ellas, tengo la cabeza repleta de un mundo que no habría conocido de otro modo, tengo ahora mismo mil paranoias sobre las que quiero escribir, algo que haré de manera eventual aunque sólo tenga una o dos buenas lectoras para ellas. Me sobra… Bastante tengo con las chorricientas locuras que podemos soltar de a segundo cuando se nos ocurre pensar en ellas… Tonterías simples que nos hacen felices sólo con desvariar al respecto.

 

Gracias por estar ahí, gracias por leerme… Simplemente gracias.


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